Más simple y seguro

Hace ya algunos años, varios, el gobierno mexicano tuvo la brillante idea de instrumentar una identificación œíºnica para todos, y a través de la Secretarí­a de gobernación nació la Clave Unica de Registro Poblacional -CURP- con una serie de caracteres que tení­an que ver con el RFC de cada uno de nosotros, y las combinaciones como segunda o tercera letra del apellido y nombre, clave del lugar donde nacimos, género y más.

El asunto iba œpintando bien, porque dejarí­amos de cargar un sinníºmero de identificaciones como siempre, parra el IMSS, la escuela, la licencia, los impuestos y más; la CURP vendrí­a a sustituir todo ello.

Y recordamos que un señor de apellidos López Obrador tuvo la idea de satanizar el trámite, argumentando que no era más que una forma en que el gobierno -La mafia del poder, dice él- tendrí­a control sobre todos nosotros.

Entonces, con los multimillonarios gastos que implicó instrumentar este registro, se quedó, pero no como íºnico como dice su nombre, sino como un œíºnico más de todos los que hoy sufrimos y tenemos.

Hoy en México es más importante la credencial de elector, mal llamada œIFE por los servidores píºblicos menores y medios, porque el IFE ya no existe, por tanto, es un documento no avalado por dependencia alguna. Se ha distinguido por ser de las tres formas de identificación nacional, junto con el pasaporte y la cédula profesional íºnicamente, descalificando licencias credenciales universitarias y mucho más.

Hoy la credencial del INE tiene una gran importancia, aunque la mitad de los mexicanos no la emplea para su fin principal que es el elegir gobernantes. Se usa para identificar, y no para votar casi.

En ese sentido, podrí­a instrumentarse una forma de control oficial que nos permita, mediante un solo documento y clave pagar impuestos, votar, identificarnos y todos esos trámites. Algo así­ como el Carnet de identidad de España, o la credencial que en Argentina suple tanto documento.

Serí­a mucho mejor, menos embarazoso para la autoridad y los ciudadanos, podrí­amos tener más control todos, y para nosotros, los humildes y llanos mortales serí­a más fácil traer una identificación que el rosario de láminas de plástico con foto que hoy en dí­a tenemos.

Un carnet íºnico serí­a muy buena solución, y un sistema que valide su autenticidad, que evitarí­a tanta fotocopia absurda y obsoleta, o perder la documentación.

Imagine el lector que con esa credencial tengamos para justificar nuestra fecha de nacimiento, clave de pago de impuestos, licencia, servicio médico al que pertenecemos y todo lo demás. Claro, al principio podrí­a ser muy difí­cil, pero en corto tiempo podrí­a lograrse un cambio en ese sentido que beneficiarí­a a los más de 120 millones de mexicanos que somos, y podrí­a ayudar a la autoridad a tener más control en todos sentidos que llamen al buen gobernar.

¿Qué puede usarse para cosas negativas? Todos los documentos, todos los tiempos se han podido falsificar, lucrar con ellos y muchas cosas más. Nada es imposible, pero serí­a un gran esfuerzo por vivir con menos trámites, porque luego ya no sabemos qué traemos, cómo lo traemos y para qué era.

Es tiempo de comenzar a pensar en simplificar trámites, en ser más diligentes y eficientes, en no tener tanto problema y tener que correr a sacar las fotocopias de tal, cual y recontra cual documento. Serí­a un gran avance.

Claro, es una propuesta, una idea, una forma de pensar.

Así­, saldrí­amos con dos documentos: la tarjeta de identificación y la tarjeta bancaria, para identificarnos y pagar lo que quisiéramos. No tendrí­amos que buscar una cartera bonita pero amplia, cómoda pero grande.

Solo tendrí­amos algo mejor, más eficiente y moderno, suponemos.

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