La New Left

Una manifestación cercana a las cien personas se apoderó la mañana del miércoles de la plaza Esteban Baca Calderón por unos momentos, para dar a conocer su apoyo al ex alcalde Carlos Canturosas, de quien dicen es acosado polí­ticamente para evitar que sea candidato por ese extraño partido llamado MORENA, el que aglutina en su interior una mezcla aíºn más extraña de incipientes ideologí­as, o más bien corrientes, que parecieran ser de izquierda, pero que no lo son, por ser una mezcla de lo más lumpen de la polí­tica partidista actual.
No es comprensible aíºn como un partido como MORENA puede aglutinar al menos en esta ciudad, esas rarezas polí­ticas con tintes de una izquierda que vive en el pasado pero que raya en un presente con una ideologí­a neoizquierdista inmadura polí­ticamente.
Ya lo decí­a el ideólogo norteamericano Herbert Marcuse en 1969, cuando dialogó con estudiantes de la Universidad Libre de Berlí­n, que los integrantes de la llamada izquierda tradicional desconfí­an de toda ideologí­a, incluyendo la suya propia, por lo que en cierto sentido se sienten traicionados, decepcionados y frustrados de sus orí­genes polí­ticos.
Con la inclusión de los neoizquierdistas en MORENA, conocidos como New Left, este partido adquiere una caracterí­stica aíºn más peculiar, al incluir en sus filas a individuos que parecen ser polí­ticos, pero que nada o muy poco tienen de serlo, porque en su mayorí­a poseen un pensamiento que nada tiene que ver con una izquierda revolucionaria como la visionó Carlos Marx en el siglo XIX, o una extremadamente más conservadora como la que pregona el propio Andrés Manuel López Obrador, porque no tienen ideologí­a que los oriente a hacer lo que hicieron esa mañana.
Lo que ocurrió en la plaza Baca Calderón fue una concentración de integrantes de las minorí­as de partidos polí­ticos, poco organizados, polí­ticamente antagónicos y que por diferencias de intereses personales, no de partidos ni de ideologí­as, renunciaron a sus orí­genes partidistas aunque en dicha concentración se vieran como no antagónicos al reunirse ex priistas, ex panistas, morenistas y perredistas, algo en realidad poco ortodoxo para la polí­tica contemporánea.
Ejemplos claros de ello fueron el ex panista Heriberto Cantíº y el perredista Jorge Valdez. El primero por haber abandonado las filas de un PAN que lo encumbró en una regidurí­a en la administración anterior, y que por intereses personales, no de partido, renunció a los principios de un partido que lo cobijó polí­ticamente.
Con la defensa de quien fuera su jefe, el ex alcalde Canturosas, a quien tomó como bandera, se erige como candidato a diputado federal por MORENA, pero con aspiraciones de poseer la candidatura para alcalde, en el caso de que Canturosas sea impedido, no pueda o ya no quiera participar en ese partido, ejemplo claro de una inmadurez polí­tica producto de la carencia de una ideologí­a partidista.
El caso de Jorge Valdez es claro ejemplo de lo más nimio de la izquierda actual. O es de izquierda o no lo es, ya que en tiempos electorales como los actuales, no se puede ser tantito de izquierda y tantito de derecha, es decir, el apoyar a Carlos Canturosas, un priista pintado de PAN pero con piel MORENA , no lo exime de la posibilidad de que pueda ser sancionado por ser un integrante del PRD, que apoya a un neomorenista, aunque diga que acudió a la manifestación como amigo del ex alcalde, y que en ese momento no fue como perredista.
Pero el dilema en MORENA se arrecia con la posibilidad también, de que Canturosas sea el candidato a la alcaldí­a, o en definitiva que no lo sea. En cualquiera de las dos posibilidades un personaje importante no es tomado en cuenta en dicho partido, y es el ex priista Ramón Garza Barrios, ex alcalde que cuenta con un gran capital polí­tico que en esta extraña lucha parece que es relegado.
Si así­ fuera, Ramón Garza pudiera ser un gran dolor de cabeza no solo para quienes puedan tomar tal decisión, sino para el mismo partido, y si a ello se suma la inconformidad de otro aspirante a la alcaldí­a por MORENA, como es í“scar Alarcón, la migraña de ese partido pudiera convertirse en un fuerte dolor de cabeza.
Y es que el exceso de confianza que existe en dicho partido, ha llevado a varios de sus integrantes a pensar que por el solo nombre de MORENA ganarán las elecciones, cuando en realidad lo que se necesita siempre en una contienda electoral, es que sus candidatos sean poseedores de los tres capitales que se requieren para lograr el triunfo: Un capital polí­tico que aglutine en torno a un solo proyecto la unidad de todas las corrientes y fuerzas; un capital económico capaz de mantener en el mismo nivel una campaña que se antoja será muy costosa, y un capital social que implique el pleno convencimiento de dirigentes, candidatos, militantes y simpatizantes, de que van a ganar las elecciones. Si alguno de esos capitales falla, es seguro que la derrota y no el triunfo estará presente.

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