œPoquita trampa

La ex primera dama de México, Margarita Zavala, inició campaña haciendo historia: es la primera candidata independiente que busca la presidencia, y lo ha hecho en una manera deshonesta, ilegal, fraudulenta, avalada pro las autoridades electorales y la ciudadaní­a.

La pareja de quien fuera el artí­fice de la guerra al narco, buscó la candidatura como lo pidió el Instituto Nacional Electoral y como lo hicieron otros contendientes como Armando Rí­os Piter, el Bronco de Nuevo león y Ferrí­z de Con, quienes se quedaron en el camino.

Curiosamente, el œBronco estuvo argumentando muchas cosas, y al final quedó calladito, como si le hubieran apretado las tuercas de un œarriba que siempre existe.

La señora Zavala alcanzó el níºmero de firmas que requerí­a, sin embargo, nos recordó a aquel alcalde sinaloense apodado œLayí­n que robó œpoquito durante su gestión. El que Layí­n haya confesado su artera falta de confianza no lo exime de ser un alcalde criminal, porque el robo es un crimen.

Igual Márgara Zavala: es criminal porque infringió la ley.

Y es muy sencillo: se le encontraron fotocopias de credenciales de elector, firmas que no son auténticas y otras cosas que la autoridad electoral avaló porque eran pocas, pero no dejan de ser irregularidades.

Piense el lector si va a una sucursal bancaria y pide 5 o 10 mil pesos y se los lleva sin decir nada: no tendrí­an derecho de detenerlo porque œrobó poquito de acuerdo con los criterios de la Zavala y otros tramposos del gobierno federal y más.

La honorabilidad de Margarita Zavala quedó destruida con su falta de honestidad para llegar, y otra razón también es que a los cuatro les encontraron irregularidades en gastos de campaña de firmas, aunque son pocos los montos, pero igual y los multaron.

La multa aplica para los tramposos para los que no son capaces de respetar la ley, para los criminales en potencia.

Y al columnista no le gustarí­a que le gobernara -o siguiera gobernando- un criminal, un infractor de la ley, una persona que no es capaz de conducirse honorablemente, porque con ese criterio hay que pensar cómo gobernarí­a en caso de ganar: ¿a base de trampas y robos? ¿con fraudes?

¿Qué confiabilidad tiene la Zavala para los que queremos un paí­s justo y honrado?

Pero lo grave es que TODOS los partidos polí­ticos han infringido la ley y todos han sido multados, lo que se traduce en que nuestras instituciones están enfermas, tienen tumores malignos y mortales llenos de pus y hieden a podredumbre y corrupción, y como muestra, el aeropuerto, la Casa Blanca, las carreteras en la entidad, las obras que a diario vemos en todos los niveles, los sobresueldos a familiares y amantes de servidores, y el tráfico de influencias y uso de vehí­culos oficiales para aspectos personales.

¿O eso no es corrupción?

Fí­jese qué triste, tener que elegir a un tramposo, el menos tramposo, el menos mentiroso, el menos corrupto para que nos gobierne¦

Vemos casos de fraudes en el sector oficial y no podemos decir nada porque hauy represalias en forma inmediata, vemos podredumbre y nada hay o nadie hay que pueda decir ¡ya basta!

Como que ya es tiempo de limpiar la polí­tica y honrar a México, la patria nuestra que tan castigada ha estado, y que merece que sus gobernantes sean honorables.

Pero, definitivamente, Margarita no tiene el nivel de honorabilidad que necesitamos.

Aunque lo anterior no quiere decir que los demás sí­ lo tengan.