Muy œchambones

El término œchambones es viejo y se ha utilizado para señalar a los mediocres, los mal hechos, los que no tienen idea de lo que es calidad total o responsabilidad completa: los que les gusta hacer, tristemente, œa la mexicana las cosas, entendiendo por esa frase peyorativa y ofensiva que en nuestro paí­s las cosas se hacen como sea, sin cuidar la calidad y los resultados.

Triste pero verdadero, y debemos entender que, aunque no todos seamos así­, a los mexicanos nos etiquetan por algunos como corruptos, mal hechos, conformistas y mucho más. Insistimos: hay mexicanos muy brillantes, pero otros que, con cualquier nacionalidad darí­an vergí¼enza al considerarlos nuestros paisanos.

Y en la administración píºblica abundan los chambones (aunque habrá que dilucidar si son chambones o tramposos) que hacen obras a medias, no las concluyen -sí­ las cobran completamente- o las hacen en forma inadecuada.

Cuando uno viaja a Aguascalientes, pasa por carreteras de los estados de Tamaulipas, San Luis Potosí­, Guanajuato, Zacatecas, Jalisco y Aguascalientes, provocando el viaje que uno experimente el resultado de la construcción de caminos de las administraciones de estas entidades federativas.

El resultado pésimo trabajo en la mayorí­a de los casos, destacando el de Jalisco y Guanajuato, donde realmente uno lo pasa mal cuando conduce por sus caminos.

Es cuando pensamos en la forma que la autoridad debe obligar a los que cobran y construyen, para que hagan trabajos de calidad.

En las ciudades sucede: les pagan y hacen calles con un estado de calidad nulo, y con una serie de anomalí­as que solapan por razones incomprensibles -sarcasmo- para muchos.

Duele, y mucho, adquirir un vehí­culo con muchos sacrificios y exponerlo a nuestras calles que se han convertido en caminos con más malas condiciones que los rurales: llenos de agujeros, superficies no aptas y más: esto nos lleva a manejar en condiciones difí­ciles de seguridad y bienestar, y lo mismo sucede en las carreteras, y no es un tema que se comprenda, porque se han pagado en su totalidad y con creces.

Pasan unos cuantos meses y hay que regresar a la agencia automotriz, porque al vehí­culo todo le suena: pareciera carcacha o carro viejo -para el caso, es lo mismo- y duele ver en qué forma tu patrimonio se convierte en chatarra.

Y vemos obras como el famoso œocho de ocho con sus innumerables irregularidades y la permisividad para permitir que quienes los construyeron e hicieron una fortuna en forma indecorosa no hayan completado con calidad la obra.

Sucede lo mismo con edificios, carreteras, puentes y todo lo que conlleve a presupuestos oficiales.

Pareciera que la consigna es hacer rico a alguien sin importar la forma, porque la calidad de las obras no ha llegado aíºn.

Si viniera el Candidato a Presidente, le pedirí­amos que vigilen bien el gasto de nuestros dineros, y que refundan en una cárcel a esos vividores que se han distinguido pro ser chambones, por trabajar a la mexicana, al ahí­ se va, o al œme vale madre, lucrando con dinero de un pueblo que cumple con su autoridad, pero que ésta no le responde adecuadamente.

Más pruebas¦ las vemos todos los dí­as en todos los rincones, aunque a veces somos cómplices, por apatí­a, miedo o flojera.

Tiempo es que el dinero de los mexicanos se bien invierta, y que no tengamos que pagar consecuencias, porque no es justo vivir con obras mal hechas y muy bien cobradas, a costa de una entidad con infraestructura de pésima calidad.

Como que la autoridad debe vigilar y ser mucho pero muy estricta con los que nos han tomado el pelo por años y se han hecho muy pero muy ricos, ¿no cree usted?

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