Reynosa, Tamaulipas.-Como si el presidente del Comité Estatal del PRI, Sergio Guajardo Maldonado por fin hubiese despertado del marasmo de los íºltimos meses, el mismo pasmo que heredó hace poco más de un año en que asumió las riendas de un partido en decadencia y marcado por la traición y abandono interno, retornó a Reynosa (después de su campaña interna) para venir a reclamar un presunto fraude electoral en perjuicio de sus candidatos y de su partido, omitiendo tal vez que gran parte de la responsabilidad en la derrota se gestó a partir de su desdén y torpeza como se ha conducido en el partido, al cual el pasado 1 de julio le ratificaron su acta de defunción política y electoral en Tamaulipas.
Apegado al mismo guión en su momento de Rafael González Benavidez y de Aida Zulema Flores Peña que como presidente y secretaria del PRI en Tamaulipas, jamás apoyaron a los candidatos en la elección del 2016 y después culparon de la derrota a la dirigencia nacional sin aceptar el más mínimo ápice de autoevaluación. Guajardo Maldonado se escuda en la desvinculación de su responsabilidad.
Como dirigente estatal del PRI jamás acompañó a Serapio Cantíº Barragán, candidato a la presidencia municipal en Reynosa, mucho menos a los candidatos a la diputación federal, desde la comodidad de Ciudad Victoria en su burbuja aislante, operó y mantuvo una postura burocrática y partidista sin involucrarse en absoluto en las campañas de sus candidatos.
De Serapio Cantíº ni de otro candidato, Sergio Guajardo tuvo palabras de ánimo ni aliento, no presidió ni convocó evento alguno con los sectores del PRI, de aquellos encuentros en donde era habitual la lisonja y culto al gobernador.
Como dirigente del PRI nunca recorrió las calles de las colonias ni ejidos para pedir el voto para su partido y candidatos y ahora viene a Reynosa a reclamar haber sido víctima de un fraude electoral, una segunda y aplastante derrota de la que aunque no quiera aceptarlo, también fue en gran medida responsable¦.