La vida del México político ha tenido diferentes facetas, ya por tipos de gobiernos, partido político, militar, civil, republicano, centralista, federal y hasta izquierdista.
En agosto próximo, de confirmarse por el Tribunal Federal Electoral el triunfo del tabasqueño López Obrador, será el níºmero 57 de la lista de presidentes de la Repíºblica, partiendo desde 1824 con José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, sintetizado a Guadalupe Victoria, que gobernó del 10 de diciembre de 1824 al 31 de marzo de 1829.
Los historiadores de México afirman que el tema laboral formó parte de la Revolución de 1910, tópico que se incluyó en la Constitución General de la Repíºblica de 1917 en su artículo 123, donde se clarifican las relaciones obrero-patronales-Estado y las del Estado y sus empleados.
Muchos nos quejamos de los salarios bajos que tenemos los empleados, pero pocos hacemos caso del puno de vista del empresario, del empleador, de quien paga los salarios, en otras palabras, del patrón.
Se ha criticado incansablemente a los empresarios que pagan ˜sueldos de hambre™ a sus trabajadores, al grado que se han escuchado expresiones sobre la conveniencia de que esas empresas mejor salgan del país.
Consultando a un abogado laborista y a un contador píºblico, me encuentro que si usted gana, por ejemplo, en términos numéricos un salario integrado de $900.00 a la semana, es decir 3 mil 600 pesos al mes, el patrón paga adicionalmente: 113.73 mensual de impuesto a razón del 3% sobre nómina al Estado; más, 714.42 de Seguro Social, (aunque el pago se hace de manera bimestral); más, 201.42 de INFONAVIT.
Es decir, el empresario paga, además del salario por trabajador, más de mil pesos de cargas sociales y fiscales.
En otras palabras, a los 3 mil 600, hay que sumarle otros mil 29 pesos del erario.
Conste que hablamos de un empleado con apenas 900 pesos a la semana. En el caso de que el empleado ganara 10 mil pesos a la semana, los montos se van hasta 45 mil 924.25 pesos mensuales entre salario e impuestos.
Una pertinente aclaración es que los níºmeros registrados en estos ejemplos son pagos correspondientes al patrón y si usted como empresario aumenta el salario del trabajador, la lógica es que el impuesto de nómina, el pago del IMSS, INFONAVIT e ISR se incrementan, por lo que vale la pena preguntar ¿costea subir los salarios?
Por si fuera poco resulta preciso registrar que las cargas laborales traen consigo el pago de aguinaldo, vacaciones, etc., y lo correspondiente a los pagos citados.
También se debe pensar que en el caso de un despido, la ley obliga al empresario al pago de una indemnización por ˜despido injustificado™, por lo que se tendría que pagar: de entrada tres meses de salario; veinte días por cada año laborado y los impuestos a lugar.
Aclaro al amable lector que jamás he sido empleador, no tengo, no he tenido y creo no tendré ni una pequeña empresa, pero llama la atención que muchas veces solo tenemos ojos para un solo lado, es decir, una visión unilateral.
Muchos clasemedieros, tienen sirvienta, muchacha, mucama, ˜chacha™ que auxilia en los quehaceres de la casa y ¿cuánto es lo que paga? Si a ello le suma el 3 % de nómina, más las cuotas del IMSS e INFONAVIT, ¿Cuál sería su gasto mensual?
La reflexión es, muchas veces, la razón por la que un empresario se niega a subir el salario del empleado. No por los 100 pesos de aumento, sino por la carga fiscal que representa.
También de esto se deriva que los contadores, en el pago de impuestos, mientan a las autoridades para que los patrones no paguen tanto.
El presidente Felipe Calderón Hinojosa, alguna vez molesto, declaró a la prensa que algunos empresarios no pagaban impuestos, por lo que sus representantes se apresuraron a contestarle, píºblicamente, que era una falsedad, que se requiriera y castigara a quienes no cumplían ese deber¦ y por ahí se fue el discurso de los patrones.
Lo que el presidente quiso decir es que había muchos empresarios que no pagaban lo que debía ser, porque el mismo gobierno les ha permitido ˜rebajas™ y hasta exenciones de los impuestos.
Para cerrar este espacio le comento que a México, sin duda le faltan fuentes de empleo. Pero además de ello, debe ser bien pagado. El pero¦ es que en nuestro México lindo y querido, pareciera las cosas se hacen al revés: En lugar de estimular el empleo bien remunerado con incentivos a los patrones, castigan al empleador que mejor pague y que más empleados tenga. ¿Hay lógica patronal?
Tarea para el próximo gobierno.