Seriefilia

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En pleno verano, con temperaturas que ya han rebasado los 42 grados centí­grados en el norte del paí­s y, a poco más de un mes de elecciones federales y locales, llegamos a la conclusión de la primera semana de trabajo, después de dos semanas de asueto laboral.
Los escolares de todas las edades, independientemente si salieron de vacaciones o no, han encontrado en los video juegos de internet, la alternativa para œpasar el rato, porque en muchos de los casos no importa estén en el extranjero, lo principal es jugar o ver series en internet. La televisión ya no es alternativa por la mala y hasta pésima programación.
El mes de julio de este 2018 se ha significado para la digestión de la clase polí­tica nacional, cuando un nuevo partido polí­tico se adueñó no solo de la presidencia de la Repíºblica, sino de la mayorí­a absoluta en el Congreso de la Unión “diputados y senadores-.
Desde luego que el inobjetable triunfo del tabasqueño, originario de Macuspana, algunas conductas, antes adversas al color guinda y su significación, ahora han cambiado radicalmente su postura y en plan conciliador, parece que el paí­s empieza a tomar un rumbo¦ esperemos definido.
El mundo laboral que no salió a un centro vacacional fuera de su localidad, aguantó cabalmente la programación de la televisión con señal abierta o por cable, soportando las telenovelas, los concursos o los míºltiples partidos del deporte que me diga, incluyendo la fiebre endémica del Mundial de Fíºtbol de Rusia 2018.
Verdad es que son pocos los televidentes que observan programas culturales y hasta cientí­ficos que pocos canales, sobre todo de paga, entregan a sus televidentes, donde incluso se puede aprender, se puede ampliar la misma cultura cientí­fica.
En este sentido la escuela y los textos hablan de las grandes prerrogativas que tiene el mundo de la ciencia, como la posibilidad de generar, de inventar nuevas palabras, como en el caso del tí­tulo de este espacio.
La Seriefilia debe entenderse como una nueva adicción, no solo de los mexicanos, sino de los latinos, los americanos y hasta del mundo y el término fue concebido por cientí­ficos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) al descubrir que, en nuestro paí­s y el mundo, personas de todas las edades están recurriendo insistentemente a las series en internet, ya sea por medio de dispositivos portátiles como teléfonos celulares, tabletas y los mismos televisores o pantallas planas.
Erik Tapia del noticiero UNOCERO afirma que una nueva investigación de esa prestigiosa casa de estudios mexicana, la UNAM, descubrió que ya tiene categorí­a de adicción el insistente consumo de contenidos en las plataformas de Internet, como una forma de œaliviar el estrés provocado por la vida cotidiana.
Gabriela Orozco Calderón, profesora de la Facultad de Psicologí­a de la UNAM, afirma que la Seriefilia es capaz de generar consecuencias negativas a quienes la sufren, como dejar para después y hasta olvidar, actividades cotidianas, pues se invierten demasiadas horas en ver las series que se transmiten por Internet.
Es muy cierto que la televisión mexicana, en la íºltima década, ha sido incapaz de sostener una audiencia a través de la programación de los canales abiertos y del servicio de cable, por lo que los televidentes prefieren ahora las series que, al fin y al cabo, no transmiten comerciales.
Sin embargo, los psicólogos de la UNAM advierten sobre la existencia de varios factores de riesgo como los trastornos psicológicos o psiquiátricos, que tienden a promover la dependencia y otros problemas que se asocian como los conflictos en la alteración de la personalidad, falta de autocontrol, comportamientos impulsivos, disforias, estados de ánimo anormales o cambiantes.
En México la televisión empieza su comercialización a principios de los años cincuenta y al paso de los años la ˜pantalla chica™ ha ido modificando varios aspectos, pero es en este siglo cuando œla caja idiotizante pierde interés del píºblico, apareciendo las series, producidas por Netflix y otras plataformas de internet que ganan adeptos cada dí­a.
La Seriefilia se convierte en adicción, cuando el sujeto -de cualquier edad- deja de hacer actividades laborales y hasta de la cotidianidad.
El problema puede extremarse incluso cuando el sujeto abandona otras acciones que antes le generaban placer, porque se pasan horas viendo capí­tulo tras capí­tulo hasta terminar la serie y después buscaremos una nueva.
¿Usted mismo lector, hay posibilidades de que haya caí­do en la Seriefilia? El primer paso para la cura es admitirlo. Negarlo es cuestión de enfoque.