El mundo magisterial pareciera estar en conflicto. Contra todos los que pudieran estar a favor de la existencia de un problema entre los docentes mexicanos, le comento que estoy seguro de que hay error.
Convengo que en Tamaulipas sí hay un problema colectivo, cuando existen todavía ¿miles? de profesores de todos los niveles educativos cuyos salarios tienen irregularidades de, por lo menos dos años, y que la representación sindical pareciera solo emite la demanda mediática.
Sin embargo me refiero a conflictos nacionales, cuando un níºmero importantes de analistas de la política nacional, dan como conflicto la Silla Grande del SNTE, porque el tema de La Maestra Elba Esther Gordillo Morales no está acabado. Es un tema específico pero de la chiapaneca, no de los maestros del país.
Se reempieza una nueva historia o un nuevo capítulo de la cíºpula del poder en el SNTE, pero no de los maestros del país y quienes escriban realmente del tema, serán los guionistas y actores principales de los nuevos episodios de la serie.
La historia usted la conoce, usted la sabe. Aíºn sin ser maestro, de todos es conocido que la chiapaneca maestra llegó a Cd. Neza, Edomex, a finales de los años sesentas y ahí consiguió una plaza de maestra, sin tener estudios de ello. La SEP le obligó a que cada sábado y en las vacaciones, asistiera a clases para ser maestra titulada, al Instituto Federal de Capacitación de Maestros, creado precisamente para maestros en servicio, sin estudios de educación Normal.
También el lector sabe que La Maestra Gordillo fue hechura política del potosino Carlos Jongitud Barrios (1924-2011) quien a partir del 22 de septiembre de 1972, se convirtió en el níºmero uno del SNTE, hasta 1989. La Maestra Elba Esther no llegó a al final del mandato de Jongitud, por problemas entre ellos.
En distintas columnas he afirmado que los presidentes de México han jugado un papel primordial en la figura del representante sindical de los maestros de México, desde 1943, cuando el presidente ívila Camacho impuso a los líderes del SNTE.
Echeverría se valió de Jongitud para el control de los maestros; Salinas de Gortari utilizó a Elba Esther Gordillo; en 2013 Peña Nieto metió a ˜La Guerrera™ a la cárcel y determinó que Juan Díaz de la Torre se quedara al frente del SNTE.
Los maestros de México pareciera están muy divididos por la titularidad legal del sindicato oficial, el SNTE, pero quienes entiendan cabalmente esta historia, entonces no tendrán duda de que el presidente electo, Andrés Manuel López, será quien de luz sobre el (la) iluminado(a), para guiar a los maestros del país.
No obvie que los primeros en llegar con el tabasqueño, convertido ahora en presidente electo, fue esa fracción antagónica de lo oficial, la CNTE, quienes recibieron la promesa de ˜echar abajo™ la reforma educativa de Peña Nieto.
Tampoco eche en saco roto que hubo arreglos (desconocidos para la gran mayoría) entre gente muy cercana tanto a AMLO, como a la chiapaneca. Tal vez uno de ellos fue la exoneración de todos los delitos que le imputaron a la originaria de Comitán.
Desde la campaña presidencial, aparecieron los redentores de Elba Esther Gordillo y con la máscara de Morena, se aplicaron con las Redes Sociales Progresistas para intentar desprestigiar a los maestros institucionales, seguidores de Juan Díaz de la Torres, líder oficial -no líder natural- del SNTE.
El conflicto en realidad es para el titular del Poder Ejecutivo del sexenio 2018-2024, Andrés Manuel López, porque La CNTE, el SNTE y la misma Elba Esther Gordillo con su camarilla de seguidores, buscan la legitimación como autoridades sindicales.
El Presidente Electo, López Obrador, hasta el momento no ha dado ni por lo menos una luz tenue para identificar la línea por la que habría de transitar quien se quede con la Silla del Poder.
La encrucijada está si continíºa el Dr. Juan Díaz de la Torre y el actual comité Ejecutivo Nacional, incluyendo el presidente del Partido Nueva Alianza (PANAL), Luis Castro Obregón.
La otra opción es regresar a Elba Esther Gordillo Morales a la presidencia del SNTE y que ella nombre¦ perdón, que un Congreso Nacional elija la planilla que conforme el Comité Nacional, incluso que la Asamblea designe el nuevo presidente del PANAL.
La tercera alternativa es que el presidente López designe al nuevo titular del SNTE de las filas de la CNTE, quién quizá haga una refundación de un nuevo sindicato.
La palabra la tiene el presidente electo ¿Alguien se opone?