AMLO quiere un tren

México con sus 31 estados, más la Ciudad de México, como capital tiene un enorme déficit en comunicaciones terrestres que obligan a la gente (que puede pagarlo) a depender de los altos precios nacionales e internacionales de los billetes de avión.
Cuando Andrés Manuel López Obrador estaba al frente de la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal le llovieron crí­ticas por tomar la decisión de construir la importante obra urbana del segundo piso tan necesaria para descongestionar un poco la gran metrópoli que ya a principios de 2000 era asfixiante.
Se imaginan casi veinte años después, ¿cómo estarí­a la Ciudad de México sin ése segundo nivel? Yo quiero aclarar que, esta columna, no la estoy escribiendo porque estoy a favor de López Obrador o pretenda quedar bien con él¦ yo estoy a favor de la obra píºblica, de la infraestructura, de los grandes proyectos de ingenierí­a que nos permitan mejorar nuestra calidad de vida.
Yo recuerdo que en aquellos años se fustigó que en el primer terremoto se caerí­a encima y serí­a una tragedia, hubo toda una jaurí­a de la oposición enconada porque por fin alguien darí­a la orden de ejecutar un proyecto relevante.
Como sabemos no ha dejado de temblar ni de haber sismos ni lamentables terremotos y el segundo piso sigue en pie, y eso ya proporciona cierta tranquilidad; hasta en paí­ses que se ufanan de ser más desarrollados los puentes se caen solos como en Italia que, desde 2004 a la fecha, un total de once puentes se han desplomado por diversas circunstancias¦ como el de ayer en Génova.
Ya en su papel de presidente electo “aunque todaví­a no en funciones- López Obrador madura diversas ideas que necesariamente requerirán de níºmeros, de planes, de planos cartográficos y de esquemas de ingenierí­a así­ como de contratar a empresas experimentadas.
Por ejemplo, en construir trenes pero trenes de verdad, esto es, de alta velocidad aquellos que superan los 300 kilómetros por hora como en Europa y muchos otros paí­ses de Asia.
El atraso en la infraestructura de comunicaciones terrestres es una tónica que marca a toda América, se ha dejado en el olvido, frustrado ante el tamaño del territorio.
El Tren Interurbano México-Toluca viajará a 160 kilómetros por hora no quisieron apostar por la alta velocidad porque el costo del proyecto se desbordaba, la inversión muy posiblemente era irrecuperable porque el precio de los boletos desde luego implicaba un costo que sobrepasaba la capacidad económica del pasajero promedio que utilizará el interurbano.
Ese es el problema de la alta velocidad: la inversión y el retorno en el tiempo aunado a sostener una rentabilidad ví­a su utilización masiva y el pago de los billetes.
En el momento de los níºmeros es cuando la gente se asusta: le pasó al entonces presidente Vicente Fox quien llegó a mascullar la idea de los trenes de alta velocidad de Querétaro a Ciudad de México y también de la ruta del sureste; luego le pasó por la mente también a Felipe Calderón y hasta se reunió con empresas ibéricas especializadas en la materia, y cuando miró la cantidad de ceros en el papel se echó para atrás.
A COLACIí“N
Andrés Manuel quiere un tren, y lo hace pensando con nostalgia en el sureste, que es también el imán fundamental de muchos turistas nacionales pero sobre todo internacionales.
El incipiente plan en sus manos habla de detonar más el turismo vertebrando Chichén Itzá, Palenque, Calakmul, Tulum y Cancíºn y se refiere a un tren turí­stico que suena como a un Chepe pero del sur.
Vamos que tampoco es la alta velocidad y vaya que hay mucha diferencia entre una liebre y un correcaminos y en pleno siglo XXI el tiempo sigue siendo dinero, un viajero lo sabe significativamente pero igualmente una persona de negocios.
La alta velocidad permite interconectar ciudades y destinos acortando distancias y al hacerlo lleva progreso; al usuario le proporciona distintas opciones de traslado a fin de romper con el oligopolio del transporte aéreo persistente en el paí­s azteca. ¿Quién será finalmente el presidente que se atreva con ella?
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales