Muerte por error

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Pareciera que algunos sectores de México están cansados de la falta de justicia, del abuso e impunidad de ciertos personajes que no son castigados por las atrocidades que lastiman a los habitantes de sectores, particularmente señalados por la pobreza y el desamparo de las autoridades.
En el gobierno del presidente Vicente Fox Quezada (2000-2006), noviembre del 2004, los pobladores de San Juan Ixtayopan, en la delegación Tláhuac, en la CDMX, lincharon y prendieron fuego a tres policí­as de la Procuradurí­a capitalina que fueron confundidos con secuestradores.
La Muerte por Error en el San Juan Ixtayopan de entonces, castigó a quienes supusieron, tomaban fotografí­as a escolares para secuestrarlos. La policí­a federal fue incapaz de salvar a los linchados, pese a la intervención muy tardí­a del titular de Seguridad Píºblica Nacional de entonces, Marcelo Ebrard Casaubón.
No solo el paí­s, el mundo entero lamentó estas muertes de agentes policiacos en manos de habitantes que se volvieron invisibles en las indagatorias sobre este error de la muerte.
México y el mundo, a 14 años de la triste escena de San Juan Ixtayopan, amanece otra vez adoloridos por la triste noticia sobre otro error de una comunidad, ahora en Puebla, cuando confunden a dos campesinos con œrobachicos que terminan asesinados por incineración de una comunidad ejidal.
Los lamentables y vergonzosos hechos sucedieron el miércoles pasado en San Vicente Boquerón, del municipio de Acatlán de Osorio, en el estado de Puebla, y segíºn las autoridades de la Fiscalí­a General, descartan que los occisos hubieran participado en algíºn delito, segíºn el comunicado oficial.
En estas Muertes por Error, no solo los poblanos, México y el mundo ha calificado este burdo asesinato colectivo, como reprobable, cuando presumiblemente padre e hijo de 56 y 21 años de edad, murieron calcinados por un grupo de 150 personas.
Se sabe que los occisos fueron detenidos luego de ser acusados del secuestro de tres jovencitos, por lo que fueron remitidos a la corporación policiaca.
Sin embargo, un grupo de personas irrumpieron violentamente en la cárcel local para quitárselos a la policí­a y amarrar, golpear y más tarde incinerar en la ví­a píºblica a los campesinos.
La fiscalí­a poblana asegura que inició las investigaciones para dar con los responsables de la muerte de Alberto y su hijo Ricardo, pues ya aparecen en redes sociales videos de las acciones colectivas de estos hechos.
Uno de esos videos muestra la incineración de dos cuerpos humanos de adultos que poco se mueven por sí­ mismos. También aparecen manos invisibles que arrojan lo que presumiblemente pudiera ser gasolina, por la prontitud con la que hace combustión.
Los registros policiacos en los hechos de San Juan Ixtayopan en 2004, finalmente no señalan a ningíºn culpable, el tiempo se encargó de ˜borrar™ el expediente del caso y solo quedaron tres familias en la orfandad.
Por cierto en el episodio de San Juan Ixtayopan, los cuerpos policiales rescataron con vida a un cuarto elemento de la policí­a que prácticamente fue arrancado a la turba que también lo habí­a golpeado. Nunca se supo nada de su muerte o recuperación.
El escándalo polí­tico de entonces es que el presidente Fox Quezada destituyo a Marcelo Ebrard de esa responsabilidad, por lo que el tabasqueño, Jefe de gobierno de la Ciudad de México, lo rescató con un cargo en su gabinete y más tarde lo sustituirí­a en la jefatura de gobierno.
El tema no es simple, los especialistas en seguridad píºblica, los psicólogos, los sociólogos y las disciplinas que me diga deben estudiar este tipo de eventualidades, para determinar acciones que garanticen realmente la seguridad de los mexicanos.
La gente no puede equivocarse de esta forma.
Es claro que el enojo y la impotencia social termina encontrando fugas que, como en estos casos, para nada alivian el dolor humano, pero sí­ amplifica el sentido de culpabilidad.
Las escenas sobre este tipo de hechos son fuertes, no son compartibles porque no solo duele ver morir a unas personas, sino que sorprende la actitud de los torturadores en completa pasividad, muy contemplativa ante el horror de la muerte.
No olvide que la reflexión es el proceso mediante el cual, permite al sujeto pensar detenidamente en algo y obtener conclusiones.