Nuestra herencia indí¬gena

La cultura maya se extiende por más de 350,000 kilómetros cuadrados, gran parte de ella se ubica en el sureste mexicano, como los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo. También tomó parte de Belice centro y en el norte de Guatemala, incluyendo la frontera noroccidental de Honduras. La estratificación social de la cultura maya se basaba en el parentesco. Sus clanes se dividí­an en linajes (grupos de familias) inferiores y superiores, segíºn estuviesen más o menos alejados del antepasado fundador. Los descendientes directos del hijo primogénito del creador del clan ocupaban la posición social más elevada, los linajes procedentes de los primogénitos de sus hermanos la escala inferior, y así­ sucesivamente.

Rocí­o Bañuelas Ortega afirma que la arquitectura maya presenta un alto grado de sofisticación, suntuosidad y monumentalidad, con la producción de templos, palacios, pirámides, tumbas, observatorios, entre otros. Estos espacios arquitectónicos abrigaban pinturas y esculturas siendo formadas por arcos y bóvedas. Los mayas destacaron en ciencias como las matemáticas y la astronomí­a. El conocimiento y la capacidad de predicción del movimiento de las estrellas y los planetas fue esencial para calcular su calendario y establecer las fechas de las ceremonias importantes. Esto permitió la elaboración de complejos calendarios, como el Tzolkin, el calendario religioso de 260 dí­as, y el Haab, el calendario civil de 365 dí­as, divididos en 18 meses de 20 dí­as y cinco dí­as adicionales.

Se dedicaban básicamente a la agricultura, la caza, la pesca, el comercio y la domesticación de animales. Fueron excelentes agricultores y cultivaban el maí­z haciendo uso de la técnica de la œrosa, la cual consiste en cortar y quemar el monte antes de sembrar. En cuanto a la caza y la pesca, se dedicaban a capturar jaguares, venados, serpientes, tortugas, conejos, monos y peces, haciendo uso de cerbatanas, arcos, flechas y trampas, anzuelos de conchas. Los mayas fueron excelentes mercaderes y se dedicaron a realizar truque de maí­z, frijoles, madera, palmas, entre otros. La base de su alimentación fue el maí­z con el cual también elaboraban bebidas alcohólicas. La técnica de cocina que más utilizaron fue el horneado bajo tierra que era conocido con el nombre de pibil. También comí­an productos derivados del cacao, del cual se elaboraba el chocolate.

La religión jugaba un papel muy importante en la cultura maya, realizaban ceremonias píºblicas y adoraban a diferentes dioses, pues eran politeí­stas. Los mayas rindieron culto a las fuerzas de la naturaleza, sus principales dioses fueron: Hunab Ku (el creador), señor de los cielos y dios del dí­a. Itzamná (hijo de Hunab Ku). Chac (dios de la lluvia, y fertilidad de la agricultura). Ah Puch (dios de la muerte). Yun Kaax (dios del maí­z). Algunas de sus principales costumbres y tradiciones son: Los nombres de los bebés íºnicamente eran conocidos por las personas allegadas a las familias y durante la ceremonia de presentación se les asignaba un apodo, a los bebés les colocaban una tabla en la frente para lograr la estética perfecta de tener un cráneo recto (uaeh.edu.mx).

Un texto publicado en redalyc.org sostiene que realizaban la horadación en las fosas nasales y se colocaban un arete hecho de jade, practicaban la mutilación de los dientes e incrustaban discos pequeños de jade en lugar de ellos, practicaban el juego de la pelota maya, conocido como œpok a pok, el cual era visto como una lucha entre la luz y la oscuridad. La civilización maya comenzó a decaer en el siglo X, tal vez a causa de un terremoto o una erupción volcánica en la zona. Muchas de las construcciones ceremoniales se abandonaron a partir de entonces. Los guerreros del centro de México invadieron este territorio y se agruparon en pequeñas comunidades en el bosque pluvial. El íºltimo centro maya sucumbió a manos de los españoles en el siglo XVII, pero actualmente hay más de dos millones de descendientes mayas en la pení­nsula de Yucatán.

EL TAMAULIPAS ACTUAL fue un corredor natural de migración humana que se dio a través de tres regiones, la Sierra Madre, la Sierra de Tamaulipas y la Huasteca. A la llegada de los conquistadores, habitaban esta región cercana al Balcón de Moctezuma, cuatro grupos étnicos, todos ellos considerados bárbaros y belicosos, que viví­an de la caza y de la recolección, como los janambres, pisones, siguillones y pames. La distribución de los grupos humanos estaba de la siguiente manera: en el norte viví­an grupos de coahuiltecos, en el centro indios pisones y janambres, en la Sierra de Tamaulipas viví­an diversas etnias entre las que destacaban los Olives, que llamaban a su zona Tamaholipa, segíºn reporte de Beida Julissa Reyes.

Los Janambres fueron una etnia precolombina que habitaba en la región suroeste de Tamaulipas. Viví­an en las llanuras entre la Sierra Madre Oriental y la Sierra de Tamaulipas al este. Eran enemigos de los pisones a los que atacaban constantemente. Fueron considerados como los más aguerridos de la zona teniendo como objetivo el ataque y saqueo de sus localidades y campamentos. Se conserva la documentación sobre algunos rituales de guerra que observaron los conquistadores, tales como la denominada Caza de cabezas. Consistí­a en la recolección de los cráneos de sus ví­ctimas y adversarios muertos.

Las utilizaban como un trofeo y danzaban con la cabellera de los decapitados en torno al fuego y entonando cantos ceremoniales acompañados de míºsica. Se afirma que los janambres eran nómadas y que eran naturalmente recolectores y cazadores. Recolectaban raí­ces y frutos silvestres para alimentarse y cuando en las misiones españolas se acababa el alimento. Sus viviendas eran denominadas por los españoles como jacalillos, a causa de su apariencia bastante primitiva, y que eran más bien como campamentos temporales donde se quedaban varias semanas y luego partí­an. Se organizaban en grupos, cada uno con su propio lí­der o cabecilla; solo se uní­an en caso de guerra o para celebrar sus ceremonias religiosas.

A pesar de su territorio tan extenso conservaron su cohesión social a causa de su gran movilidad. Los Pames son un grupo indí­gena que hoy en dí­a vive en el estado de San Luis Potosí­. Hablaban el idioma pame, una lengua del grupo Oto-pame, que sobrevive hasta nuestros dí­as. Intervinieron en la Guerra Chichimeca. Fueron descritos como los más pací­ficos de todas las “naciones” conocidas bajo el nombre genérico de chichimecas. Compartieron territorio al oeste con los guachichiles y guamares, así­ como con los otomí­es en Jilotepec y con los purépechas en Michoacán. En la década de 1570, sus actividades fueron más hostiles, pues se reportaron secuestros y asesinatos a españoles. Básicamente eran nómadas, su cultura religiosa era semejante a la de los otomí­es; por ello, se los consideraba más avanzados que los guamares, guachichiles y zacatecos.

En el sitio gustoporlahistoria.com, se dice que los Huastecos participaron en la guerra de independencia, más como una manera de protestar ante los agravios y despojos de tierras por parte de los españoles. Después se enfrentaron a nuevas leyes agrarias desfavorables para las comunidades y a la expedición de las leyes de desamortización de bienes corporativos. La defensa de sus tierras implicó rebeliones, generalizándose las luchas durante los íºltimos 20 años del siglo XIX y en la primera década del siglo XX. El vasto territorio huasteco se extiende por el sur desde el rí­o Cazones, en Veracruz, hasta el rí­o Soto la Marina, en Tamaulipas, por el norte; la costa del Golfo es su lí­mite al este y por el poniente, ocupa importantes zonas de San Luis Potosí­, Querétaro e Hidalgo y, en menor medida, Puebla.

El traje femenino actual consiste en una blusa en colores rosa o azul, adornado con alforzas en la pechera, cuello alto y mangas amplias. Falda de enredo, llamada “lacbé” o “lakap”, es negra de percal y se sujeta con un ceñidor. Sobre la blusa acostumbran a llevar el quexquémitl al que nombran “thaymlab”. Los bordados son motivos tradicionales, tales como el “árbol de la vida”, animales, flores o cruces de brazo doble. Llevan una bolsa decorada. Caracterí­stica importante es la forma de arreglarse el cabello, con un tocado que es réplica del que se ve frecuentemente en las figurillas arqueológicas: un rodete alrededor de la cabeza en forma de corona. La indumentaria masculina tradicional la usan íºnicamente las personas de edad avanzada. Consiste en camisa y calzón de manta, ajustado a la cintura por un ceñidor. Por lo general los huastecos andan descalzos o llevan huaraches, sombrero de palma, así­ como un imprescindible morral de fibra de “zapupe”.