En Voz Alta

El discreto encanto de la burguesí­a electoral

A solo dos dí­as de terminar su mandato el alcalde Enrique Rivas Cuellar, en lo que fue la íºltima sesión de cabildo de su administración, se despidió de sí­ndicos y regidores, así­ como de los funcionarios que lo acompañaron durante los dos años de su mandato.
Pero solo se irá por unos minutos, ya que el domingo a la medianoche reasumirá por segunda ocasión la estafeta de gobernante de esta ciudad, al igual que algunos de sus ediles, y posiblemente un níºmero no cuantificado de funcionarios que también repetirán por los siguientes tres años, aunque a decir verdad, muchos de ellos no merecen esta oportunidad por sus magros resultados en los cargos encomendados por Rivas.
Para este gobernante no debe ser ajeno que las fallas más importantes de su gobierno radicaron justo en las dependencias más importantes de esta administración que aíºn no termina, y que son la secretarí­a de Obras Píºblicas cuyo titular, Rubén Ramos, no estuvo a la altura de la encomienda que le otorgó el alcalde, por lo que fue solo un funcionario gris, tanto como su pobre desempeño que contrastó con su abultado salario.
Nunca entendió Ramos que esa dependencia es de las más importantes para la ciudad, ya que es la responsable de mantener en buen estado la columna vertebral de toda ciudad, pero como todo mal médico de columna, su paciente, es decir la ciudad, camina en muletas por la falta de atención especializada.
El gerente de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado, Rodolfo González, fue otro gris funcionario que fue rebasado por las constantes fallas justificadas en reparaciones eternas, motivadas sí­, por viejos colectores que colapsaron por lluvias prevenibles, pero siempre actuó con remedios curativos en vez de ser preventivos, lo que a la postre resulta más costoso.
Un funcionario más que al igual que estos dos que acabo de mencionar y que permanecieron por dos y hasta tres administraciones municipales, es el flamante secretario de Desarrollo Económico, Javier Solí­s, quien siempre se la pasó viajando al extranjero sin rendir resultados efectivos para el alcalde, ya que las inversiones extranjeras de las que tanto se ufanó, brillaron por su ausencia y nunca en esos dos años se vio una inversión que valiera la pena mencionar, hasta el momento.
En el mismo tenor se ubica la mediocre directora de servicios píºblicos primarios, Irma Richer, quien debido a su desconocimiento e incapacidad para dar solución a las demandas primarias de los ciudadanos, se la pasó todo el tiempo ˜maquillando™ plazas y avenidas con costosos ornatos surgidos tal vez de sus suculentos negocios o viveros de donde surtí­a el follaje con el que adornó y oculto las míºltiples deficiencias urbanas que nunca pudo solucionar.
Son muchos los funcionarios que no le cumplieron al alcalde y que no solo le quedaron mal, sino que abusaron de su confianza y de su buena fe, por lo que a partir del próximo lunes ya no deberán estar en esos cargos, toda vez que suman ya tres administraciones seguidas en las que han figurado con un trabajo mediocre.
Por ello es que para Enrique Rivas esta es la gran oportunidad para que escoja de manera adecuada a los hombres y mujeres adecuados; funcionarios que funcionen para el beneficio de la ciudad y de los ciudadanos.
Es la oportunidad para que en realidad pase a la historia no como el primer alcalde de Nuevo Laredo en repetir en el cargo dos veces consecutivas, sino como el gobernante que nuestra ciudad desea y siempre ha querido.
Que los dos años que pasaron sean la catapulta para ello, y que sepa tomar las decisiones adecuadas para que sus funcionarios, los nuevos que entrarán a formar parte de su equipo a partir del lunes, no lleguen para dormirse en sus laureles, ni para satisfacer sus necesidades personales, y que aplique lo que dijo aquel primero de octubre del 2016: œLos funcionarios que no cumplan serán despedidos.

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Un hecho inédito que por su magnitud merece el comentario, es la rebatinga que hasta ahora prevalece entre el PRI, el Partido Verde y el candidato independiente Ví­ctor Vergara, por la determinación tomada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que desconoció la decisión tomada por el IETAM, y le revocó al quitarle una regidurí­a al PV y otra al independiente.
Esto a juicio de unos es un acto justo, pero para otros pareciera ser una clara violación a la Ley Electoral de Tamaulipas, la que debe ser independiente y autónoma de otros órganos electorales, pero no lo es, porque en este caso la Ley federal se impuso a la estatal, en un acto de sutil violación a los principios electorales de Tamaulipas.
Sin embargo, si nos ponemos a analizar no las leyes sino los actos que emanan de ellas, veremos que la decisión tomada por el TEPJF es sino la más adecuada, sí­ la más conveniente dada la personalidad y la experiencia de los actores o regidores que están en la palestra.
Y es que sin caer en ofensas de género ni tomar una postura misógina, el cabildo de Nuevo Laredo requiere de personajes que sean capaces de generar polémica, de rebatir acuerdos y debatir decisiones, así­ como generar propuestas, todo con base en conocimiento de causa, experiencia y capacidad de decisión, independientemente del partido que sea.
Por lo que pienso que los dos regidores reasignados al PRI y uno a MORENA, luego de la decisión tomada en la Sala Regional de Monterrey, lo justo rebasa a lo necesario porque serán regidores que esperamos tengan las caracterí­sticas que menciono, por lo que creo que la inconformidad presentada por el PV y el candidato independiente, no prosperarán.
De tal modo, en futuras elecciones, para que esto no vuelva a ocurrir, se deberí­a replantear si el 1.5 por ciento del total de la votación que pudieran tener algunos de los llamados partidos chicos, debe prevalecer o tal vez modificar y aumentar el porcentaje de participación para tener derecho a cargos de elección popular. ¿Usted que piensa amigo lector?