¿Querí­an? ¡Ahora cumplan!

La mal llamada œclase polí­tica es muy curiosa: siempre dicen una cosa y hacen otra: se encargan de propagar ese término que conocemos como demagogia y nos hartan, nos hacen que caigamos en un desprecio generalizado, por su falta de eficiencia y falta de honestidad, por sus malas acciones y por sus desplantes como si fueran de sangre azul.

Son una raza que no es muy bien vista por una sociedad que tiene miedo de ser marcada y señalada, sujeta a acciones de revanchismo polí­tico muy comíºn en nuestros dí­as.

Pero más grave aíºn es ver que esos problemas se suscitan en los nuevos grupos de polí­ticos que nos pidieron el voto y la confianza para llegar: los nuevos Cabildos nos decepcionan fuertemente. Ha habido algunos acuerdos, por ejemplo, en Victoria, en donde se han tomado decisiones con abstención de los que hoy son minorí­a, y entre éstos se encuentran miembros del otrora poderoso Partido Revolucionario Institucional que vive lo que antaño vivió una oposición cuya caracterí­stica principal es la venganza, el imponer una voluntad sin razonamiento alguno y seguir la orden de quien manda, lo cual, a todas luces es antidemocrático e inmoral.

Vemos que hay un punto de acuerdo con determinado níºmero de votos a favor, unos cuantos -muy pocos- en contra y un níºmero considerable de abstenciones. ¿Qué se creen estos irresponsables? ¿No pretenden devengar su salario con la representación que dicen tener de los ciudadanos?

Ofende sobremanera el que se den el lujo de no cumplir: se les puso ahí­ por exigencia de los partidos polí­ticos, y no han entendido que NO representan ni al PRI o al PAN o a Morena, mucho menos al PRD y otros partidos menos que chiquitos: deben entender que están porque fueron votados, porque la ciudadaní­a los ha elegido, en el caso de Victoria, dentro de la planilla de Xicoténcatl González, ara que gobiernen en el municipio.

Y pomposamente, cobardemente, se deciden a no participar. Así­ deberí­an de ser para cobrar sus jugosos salarios. Lo grave es que a dos dí­as de haber tomado posesión hicieron ya este tipo de faltas a la ciudadaní­a.

Hay regidores que repiten y no entendieron que no es posición propia de su partido, sino que son los que deben representarnos, así­ de sencillo.

No alcanzamos a entender que puedan comprar siquiera un refresco embotellado con dinero que n se ganaron, porque sus œbancadas les pidieron no participar.

Abstenerse es dejar que otros decidan, y es tan grave como ser esos grupos que se oponen a todo por el hecho de que son oposición, una oposición totalmente irresponsable.

Deberí­a haber una ley que castigue la pusilanimidad de estos individuos que juegan con su representación popular, y que hacen lo que quieren, como s fueran dueños de los cargos.

Nos gustarí­a que leyeran lo anterior y tomaran conciencia; somos realistas y sabemos que no lo harán, porque ni siquiera tienen la calidad humana para hacer valer su presencia.

Otros, les dicen agachones, serviles y más calificativos similares. Nosotros entendemos que eso es lo que representan, y que deberí­an tener tantita vergí¼enza y renunciar.

Ese tipo de personas son las que denigran la polí­tica y la democracia, porque abstenerse es comportarse como cobardes, como conchudos que solo quieren ir a calentar la silla y cobrar su salario.

Mí­nimo, deberí­an descontarles el dí­a que no hicieron su trabajo por actuar con esa desvergí¼enza a que nos tienen acostumbrados.

Y el Congreso, quizá podrí­a hacer algo en materia legislativa para echar de las nóminas a esos vividores del presupuesto que ni pichan, ni cachan, como dice el argot popular, sino que solo ocupan un sitio que bien pudiera ser aprovechado por otros más conscientes de su responsabilidad.

Así­ que, por favor: participen o váyanse, o como dicen en el rancho: ¡Bíºyanle!

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