-Eurodiputados piden auditorí­a a Facebook

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En 2017, la empresa de Mark Zuckerberg, ganó 12 mil 900 millones de dólares, no exentos de escándalos y sobre todo, de la suspicacia de los usuarios de esta red social de que sus datos son espiados, compartidos y hasta quizá presumiblemente œvendidos a agencias de inteligencia.
La facilidad de la comunicación y de la interconectividad tiene también su lado oscuro, y demasiado, porque todos estamos desnudos ante algíºn intruso digital.
En Europa llevan dos años analizando, al menos en el Europarlamento, cómo ponerle coto a la problemática de los hackers, de usar las redes sociales para grupos radicales y sobre todo para influir en temas electorales.
Hay muchas personas que, cansadas de la red social, han dado de baja su cuenta de Facebook, sobre todo por dos hechos primordiales: 1) No se fí­an de que su información personal esté a salvo, muchas veces para la recuperación de la cuenta solicitan un níºmero de teléfono, y si un malicioso entra y lo obtiene prácticamente llegará entonces a colarse en el níºmero de teléfono para espiar; 2) Muchos huyen agotados de lo que allí­ se publica: desde suicidios, hasta rupturas, mensajes amarillistas, muchas #FakeNews y hasta la exaltación del terrorismo.
Cansados, sobre todo de la intrusión electoral, los eurodiputados discutieron al respecto de cómo renivelar la relación de Europa con Facebook tras el zafarrancho con Cambridge Analytica.
Recordarán amigos lectores que esta consultora que trabaja con datos, información y encuestas figuró involucrada en dos hechos trascendentales: su participación en el Brexit, en Reino Unido, y su involucramiento en la campaña electoral de Estados Unidos maniobrando a favor del entonces candidato republicano, Donald Trump.
De acuerdo con la prensa británica: œLa consultora fue acusada de manipular los datos de 50 millones de usuarios de Facebook para influir con sus mensajes personalizados durante la campaña electoral de Donald Trump.
Para el Parlamento Europeo la preocupación es creciente máxime porque que cada elección que se celebra en suelo europeo se habla de fantasmas y manos negras en el proceso; algo que además les inquieta en sobremanera en la medida que avanza la ultraderecha y los grupos radicales en el poder.
La semana pasada, el Parlamento acordó en pleno solicitar a Zuckerberg que permita que un grupo de connotados expertos europeos realicen una auditorí­a œcompleta a su empresa.
También concluyó es necesario solicitar nuevas medidas contra la injerencia electoral œpara que no se repita otra vez lo de Cambridge Analytica y demandar que Facebook eleve las medidas de protección en la seguridad de la confidencialidad de las cuentas de sus usuarios.
Los eurodiputados hablaron no de 50 millones de datos violados sino de 87 millones de perfiles de la red social que fueron usados œde manera indebida y en contra de la ley.
œLos eurodiputados subrayaron que Facebook no solo defraudó la confianza de los ciudadanos comunitarios, sino que también ha violado el derecho de la UE.
A COLACIí“N
En mayo pasado, Zuckerberg se reunió con los legisladores y las autoridades europeas para escuchar de viva voz sus inquietudes al respecto de cómo sus empleados guardan, aprovisionan, gestionan y cuidan la información de 2 mil 167 millones de usuarios activos.
¿Qué quiere Europa? Que Zuckerberg garantice que nadie a través de su red social podrá maniobrar en los procesos electorales de la UE, no nada más desconfí­an de Rusia por la ví­a de sus propios hackers, bots, y redes falsas sino también lo hacen de la empresa estadounidense.
Para evitar la manipulación electoral a través de las redes sociales el Parlamento Europeo propuso aplicar al entorno virtual las salvaguardas convencionales impuestas a las campañas electorales, como los lí­mites de gasto y la obligación de transparencia, los periodos de reflexión y el principio de igualdad de trato de los candidatos.
También, facilitar la identificación de la publicidad electoral en Internet, así­ como las organizaciones que la financian; prohibir la elaboración de perfiles para fines polí­ticos y electorales y el uso de información sobre el comportamiento en lí­nea que pueda revelar preferencias polí­ticas; así­ como eliminar las cuentas falsas y trabajar con profesionales para erradicar la desinformación.