Altamira, Tamaulipas.-Pablo Castillo de oficio marmolero reconoció que esta actividad ha ido a la baja, debido a la crisis económica que enfrentan las familias. Revela que desde hace cinco años, las personas dejaron de solicitar construir lapidas, cruces, tumbas, floreros.
Menciona que cuando ofrece sus servicios, la mayoría de las familias prefiere gastar el dinero de su quincena en alimento, colegiatura de sus hijos, la gasolina del carro, pasajes entre otras cosas que se han convertido en prioridad para ellos.
œUna lapida anda entre nueve y trece mil pesos, una cruz va de 900 a mil pesos, un florero anda en 400 pesos, ahorita pues no hay dinero y en vez de dedicarle dinero acá mejor lo utilizan para comprar sus cosas.
De una u otra forma, el señor Castillo saca adelante sus gastos, puesto que también es uno de los encargados del panteón de la zona centro de Altamira que se dedica a sepultar a los difuntos y también es como cuenta con una fuente extra de ingresos.
Espera que en los próximos años mejore la economía de las familias para que en fechas como estas, prefieran restaurar las tumbas de sus difuntos y con ello reactivar la economía de los cinco marmoleros que quedan en el cementerio.


