Los altos cargos del Comité Olímpico Internacional (COI) se reíºnen a partir del viernes en Tokio, listos para decidir el futuro olímpico del boxeo, bajo amenaza de exclusión de los Juegos de 2020 organizados en la capital japonesa.
El presidente del COI, Thomas Bach, se declaró hace poco œextremadamente preocupado por la gobernación de la Federación Internacional de Boxeo (AIBA), que eligió como presidente a principios de noviembre al controvertido uzbeco Gafur Rakhimov.
El hombre de negocios de 67 años está acusado de ser un œcriminal mayor de su país por el Tesoro estadounidense, lo que condujo al COI a suspender sus relaciones con la AIBA cuando fue nombrado presidente interino en enero. El COI también congeló sus ayudas financieras a la federación.
Sin embargo Rakhimov niega las acusaciones del Tesoro estadounidense. A principios de octubre aseguró a la AFP que nunca estuvo œimplicado en organizaciones criminales transnacionales, denunciando œfalsas acusaciones fabricadas por el precedente régimen en Uzbekistán.
Pero la crisis de gobernación en la AIBA viene de lejos. Los problemas también llegan a las finanzas a su economía, la ética, la integridad deportiva y la lucha antidopaje.
En los Juegos-2016 de Rio, 36 oficiales y árbitros fueron suspendidos con rumores de fondo de combates amañados.
Desde entonces, la AIBA ha sido œmás allá de las exigencias en materia de gobernación, aseguró la semana pasada Rakhimov, poco después de la entrega de un informe que debía responder a las preocupaciones.
AFP
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