Respetar los lí­mites

Todos sabemos que en cualquier cosa que hagamos, pensemos o lo que sea existen lí­mites, sin que lo anterior quiera decir que seamos conformistas.

Un deportista tiene como lí­mite ser campeón, o un cientí­fico desarrollar una teorí­a o descubrir algo, y así­ podemos irnos por todas las actividades.

Pero hay un lí­mite que tenemos que considerar firmemente, y ese se refiere a la velocidad con que nos trasladamos en la ciudad y carreteras, buscando llegar más temprano a ninguna parte, o emocionados por la máquina tan poderosa que tiene nuestro vehí­culo.

Cuando el columnista radicaba cerca de la zona norte, tomaba la calle Juan B. Tijerina -8- hasta la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, en cuestión de muy pocos minutos.

¿La clave? Circulaba a 50 km./h, y se pudo transitar desde el crucero del Boulevard Fidel Velázquez sin tener que parar en ninguna parte.

Este lunes, circulando por la calle Norberto Treviño Zapata -16- sin la monserga de tener que parar desde la Unidad Deportiva hasta el Boulevard Fidel Velázquez.

A qué lleva el comentario, dirá el lector.

En las calles se debe circular, segíºn el reglamento, a 50 kilómetros por hora, salvo las zonas marcadas con menor velocidad por su naturaleza -escuelas, hospitales-, y si se toma la calle a esa velocidad, manejando con cortesí­a, sepa usted que la circulación es más fluida, más ágil y mucho menos complicada para quienes nos levantamos ya pidiendo œesquina por el tráfico que se ha incrementado íºltimamente, ante la entrada desmedida de unidades de procedencia extranjera.

El asunto es que hay demasiado tráfico, y en tiempos navideños la gente como que no se fija muy bien, y sobre todo, hay mucho conductor que va con una mano al volante y otra en el teléfono móvil.

Siempre ha sido un grave problema, pero se ha incrementado íºltimamente, y solo esperamos que el departamento de Tránsito haga efectivas las infracciones por manejar con el teléfono en funcionamiento, así­ como que paren a esos que tienen muchos deseos de estamparse por ahí­, pero que se llevan por lo general a alguien entre las llantas.

¿Qué hay vicios en tránsito? Nunca ha dejado de haberlos, y se aplaude cuando la autoridad hace esfuerzos por combatir la corrupción, pero también se exige cumplimiento de amas partes: que haya reciprocidad y sea realmente una cruzada contra los abusos.

Algunos se quejan de que llega el agente y le pide que le sople en la mano y así­ dictamina si tomó o no. Cuando tienen sospechas, deben llamar al médico correspondiente para que emita el certificado que ampare tal circunstancia. De otra manera, no es lógico ni legal.

El llamado es para todos los que manejamos: no pasa nada si llegamos un minuto después de lo previsto, porque no se gana tanta cosa en ello, pero sí­ es importante salvaguardar la integridad de todos, incluyendo la nuestra, así­ como también respetar la libre circulación de los demás, en auto, caminando, bicicleta o motocicleta.

De cualquier manera, vamos a llegar, así­ que, recuerde el dicho que reza: œno por mucho madrugar amanece más temprano, y ayude a su ciudad a tener calles confiables, calles en las que uno pueda circular sin el temor de ser arrollado o chocado por otro igual que nosotros.

Es decir: que todos nos pongamos la pila, y participemos en esa cruzada que en navidad se requiere con mayor intensidad: respetar el lí­mite de velocidad y de consumo de bebidas, ya que estos dos factores tienen un problema bastante serio con la integridad de los demás, y cuestan mucho dinero a los ciudadanos¦ y muchas ví­ctimas, dejando a familias enteras sin sustento o sin otros privilegios del ser humano.