¿Es malo subir el salario mí­nimo?

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Estos dí­as de largos debates en los que llueven todo tipo de opiniones “a favor y en contra-, acerca de la propuesta de subir el salario mí­nimo es menester desmenuzar las diferencias en la forma y en el fondo; y por ende, en los resultados.
El presidente Andrés Manuel López Obrador no es el íºnico que ha planteado subir el salario mí­nimo, lo han hecho otros mandatarios, por ejemplo, en España, el presidente Pedro Sánchez y en Francia, el mandatario Emmanuel Macron están haciendo lo mismo.
También sucede en Estados Unidos, pero el contexto de su incremento no ha emanado de un decretazo presidencial desde Washington, más bien ha sido el resultado de la reforma fiscal del presidente Donald Trump; un paquete de reducción del ISR y de otras contribuciones que ha permitido bajar la cuota contributiva de las personas morales y de los corporativos.
Varios corporativos como respuesta a los estí­mulos fiscales han decidido aumentar el ingreso a sus empleados, el salario mí­nimo es de 7.25 dólares la hora al tipo de cambio actual de 146.16 pesos la hora.
Tener más poder de compra depende de varios factores y dos son imprescindibles: la mejora salarial y el comportamiento de la inflación, un aumento por debajo del costo de la vida es prácticamente nada¦ compensa cuando el incremento salarial está por encima de la inflación.
Desde luego que ningíºn trabajador se sentirá descontento porque le suban el ingreso y una forma de mostrar su alegrí­a generalmente sucede en forma de un mayor gasto, una mayor demanda, hay una propensión a comprar, se estimula asimismo el ahorro y los planes de mediano y largo plazo que tienen que ver con un buscar financiamiento para un automóvil, montar un negocio o bien adquirir una casa.
Se forma un cí­rculo virtuoso que permitirá un mayor crecimiento en el PIB, por supuesto estoy partiendo del hecho de que no todos los trabajadores se comportan de la misma manera, ni todos en el mismo intervalo de tiempo ejercen su capacidad de compra o de hipotecarse porque entonces tendrí­amos un problema de inflación y de sobrecalentamiento económico.
Los estí­mulos fiscales a las empresas en Estados Unidos incentivaron a que Walmart, Apple, JP Morgan, AT&T, JetBlue, The Walt Disney Company y recientemente Amazon subieran los sueldos; entre muchas más.
A COLACIí“N
En México, una de las propuestas del presidente López Obrador pasa por subir el salario mí­nimo diario a 102 pesos y evolucionar en el tiempo hasta los 176 pesos diarios en 2024.
En la actualidad, el mí­nimo que es de 88.36 pesos diarios, es un ingreso de hambre que no permite mejorar cualitativamente hablando el tejido social de México.
Prácticamente la propuesta del gobierno de AMLO es un ascenso del 15.4% en el mí­nimo muy por encima de la inflación cercana al 5%, ya hay analistas en contra que auguran un impacto negativo en la inflación, otras voces dicen que es erróneo hacerlo porque el empresario obligado por el decreto del nuevo salario mí­nimo diario recurrirá a despedir gente para compensar el precio de los factores de la producción.
Aquí­ no hay un ningíºn estí­mulo económico, ni fiscal, simplemente una decisión oficial que terminará siendo avalada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Polí­tica de Desarrollo Social (CONEVAL).
En España, que también hay un gobierno de izquierda (está el PSOE), el presidente Sánchez en la reunión de ministros del 21 de diciembre aprobará un aumento del 22% en el salario mí­nimo interprofesional mensual en la actualidad de 858.55 euros (19 mil 746 pesos al tipo de cambio de 23 pesos por euro).
Tampoco en la economí­a ibérica hay un paquete de estí­mulos fiscales empresariales, y ya se alertó igualmente que habrá más desempleo y que las empresas detendrán sus planes de pasar de contratos temporales a fijos a un buen níºmero de trabajadores.
Después tenemos a Francia, el delfí­n del Elí­seo, desesperado por apagar el fuego social de los chalecos amarillos anunció en los medios de comunicación un aumento en 100 euros (2 mil 300 pesos) del salario mí­nimo mensual que en Francia es de 1 mil 498.47 euros (34 mil 464.81 pesos). Tenemos la misma situación: decisión oficial sin vitaminas fiscales.