Llega una de las fechas más importantes para una gran mayoría de personas: la fiesta central de la Navidad, cuando se recuera el nacimiento e Jesíºs de Nazareth, y viene la fecha cargada de simbolismos originalmente religiosos, pero que hemos adoptado prácticamente todos los habitantes del planeta, seamos o no practicantes de la fe católica.
Desde muy pequeños nos enseñan a ser agradecidos y a recibir ukna recompensa por nuestro comportamiento o acciones que hemos llevado a cabo: los regalos son una parte importante para mucha gente, al grado que cuando no los hay, vienen problemas de toda índole.
No son importantes los obsequios, sino la intención de dar, pero dar en el sentido humano, porque nos enseña un sentimiento de gratitud y de generosidad, tan necesario en estos tiempos.
En el aspecto cotidiano, la Navidad significa una oportunidad para que los comerciantes puedan recuperar un poco de su poder adquisitivo, ese que se ha perdido con los años por las severas crisis que se viven, y que tienen que ver con la inseguridad, los impuestos elevados y otros factores que han alejado a los consumidores.
Sin embargo, somos optimistas y pensamos que se puede aíºn hacer mucho en este y todo tiempo, y podemos entregar generosamente algo muy nuestro para los demás, y envolverlo en ilusiones y sentimientos que nos permiten recuperar ese factor humano que ha alejado a las personas de sí mismas.
Algunos, llegamos deprimidos porque es un tiempo en el que ya no están con nosotros personas maravillosas o muy queridas, y eso nos pone entimentales y nostálgicos.
Y la nostalgia se relaciona con el extrañar a quienes se han adelantado en el camino, pero debemos guardar su memoria y tener sentimientos positivos precisamente, para honrar su existencia al lado nuestro.
En el trabajo seguramente ha habido festejos navideños: posadas, convivios, intercambio de regalos y más, y es el momento de personas todo cuanto hayamos recibido y que no nos haya favorecido
Un ejercicio muy saludable es, sin duda alguna, anotar o memorizar una lista de deseos, de anhelos y de aspectos que debemos mejorar en bien nuestro y de los demás. Es un tiempo de perdón y convivencia, y vaya que nos hace falta mejorar en ese sentido.
Así que, hagamos la lista de lo que quisiéramos recibir de los demás, procurando que no sean aspectos materiales sino algo de la forma de ser de otros que nos lleve a ser mejor comunidad, mejor sociedad, y aprender que la tolerancia es una de las más grandes virtudes que debemos practicar, de nosotros hacia los demás, porque es una de las grandes bases para evitar conflictos que tanto daño nos hacen.
Procure vivir la navidad, hasta donde sea posible, rodeado de sus seres queridos, y envolverlos con sentimientos positivos, para que entre todos hagamos un buen círculo de energía positiva que nos permita crecer como personas.
Navidad en familia, con los amigos o con quienes hayamos decidido, pero procuremos que sea una buena fecha para todos.
No olvidemos los principios rectores de un adecuado comportamiento humano y social, y llenemos cada minuto de estas fechas de sentimientos positivos, que muy buena falta nos hacen.
Regalémonos momentos inolvidables, hagamos una reflexión acerca de lo que hemos recibido, y entreguemos nuestro total y absoluto agradecimiento por ello.
Agradezcamos a nuestro Ser Supremo las bendiciones recibidas, y compartamos la felicidad con todos.