Miramar, a la alza

Tamaulipas tiene encantadores lugares para divertirse y descansar; no podemos dejar de pensar en uno de loq eue tienen mayor empuje externo, una gran vida vacacional en los perí­odos más determinantes, y que constituye uno de esos muy grandes tesoros de la entidad, y obviamente, nos referimos a la hermosa Playa Miramar que, aunque se encuentra en el municipio de Madero, el mundo entero la conoce como la playa de Tampico, en una vecindad que afortunadamente no causa rivalidad negativa, o al menos no aparece como tal.

Se habla de inversión en este sector turí­stico por excelencia y que tiene una gran dosis de historia por ser Tampico un puerto que constituye valores fundamentales en la navegación de México en general. La importancia que tiene el sitio es que, por ejemplo, en la temporada de vacaciones de Semana Santa hay una atención a miles de turistas, principalmente del interior del paí­s, pero ahora ya se cuenta con un importante níºmero de extranjeros que gustan de disfrutar de esas maravillas que la naturaleza a puesto en nuestra tierra.

Se habla de inversiones cercanas a los 2 millones de dólares en edificación de restaurantes, y la inclusión de 40 nuevas habitaciones hoteleras, así­ como instalaciones como salones para eventos y más, en un gran esfuerzo que hacen los habitantes de la zona sur de Tamaulipas y el gobierno del estado en conjunto, propiciando que haya mejor y mayor infraestructura, porque así­ ganamos todos: el gobierno, porque tiene mayores participaciones por visita de turistas, y los inversionistas que logran que haya mayor flujo de paseantes en bien de los restauranteros, hoteleros, miembros de cámaras de comercio y servicios, los que venden artesaní­as y muchos, pero muchos realmente, personajes que viven del turismo.

En ese sentido, el columnista es un viejo enamorado de Miramar y sus encantos de playa: no deja de pensar en esos dí­as de asueto y tranquilidad en las que las aguas del Golfo de México bañan a sus visitantes con delicados movimientos, y cuando se puede disfrutar de un buen atardecer, e inclusive, caminar por esa playa tan especial que permite relajamiento y descanso para poder recuperar energí­as y disponer de éstas en los dí­as de jornadas laborales.

En la reunión que se llevó a cabo con empresarios de aquel hermosí­simo lugar con autoridades del gobierno estatal, encabezadas por el titular de turismo, Fernando Olivera Rocha, se dispuso de la información que permite sugerir que la zona crecerá enormemente gracias a ese trabajo conjunto entre autoridades y quienes prestan los servicios turí­sticos y han hecho de Miramar y la zona conurbada en general el sitio de descanso que muchos añoramos y disfrutamos cada vez que es posible.

Y dicen los entendidos que cuando una zona comienza a desarrollarse es porque se ha encontrado los motivos suficientes para hacerlo, es decir, hay condiciones para un crecimiento de la llamada œindustria sin chimeneas2, tan lucrativa y noble como es el turismo.

Pues en esa reunión que comentamos, integrantes del Consejo Empresarial de Madero expusieron ante las autoridades estatales de turismo sus proyectos, necesidades y solicitudes, y se llegó a un muy buen acuerdo que, seguramente, veremos cristalizado muy pronto, porque los empresarios de la zona tienen prisa por incorporarse a otra velocidad al progreso de la zona.

Es Miramar una realidad en el contexto turí­stico nacional, y su repercusión en la economí­a de la región es bastante importante, porque los recursos provenientes de los visitantes llegan a casi todos los rincones de esta zona tan especial: hay ganancia para muchos de los que arriesgan su futuro y su tiempo por mejorar las condiciones turí­sticas de una entidad con esa caracterí­stica.

Es importante destacar que en la reunión se proyectaron planes y proyectos de los empresarios y de la autoridad, en lo que se entiende con un gran trabajo, porque se han unido fuerzas y esfuerzos en aras de captar más turismo, y que los beneficios alcancen a un mayor níºmero de familias tamaulipecas que tienen el privilegio de residir en ese sitio de Dios y de la benevolente madre naturaleza.

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