El que no camina¦ camina

Hay actividades en nuestra vida que resultan fundamentales para ciertos objetivos, siendo quizá el principal el de poder mantenernos en forma, tanto fí­sica como clí­nica. Nada mejor que sentirse bien fí­sicamente, porque de ahí­ se desprenden pensamientos positivos que influyen en nuestra forma de ser, nuestro carácter y muchas cosas más, cambiando la perspectiva de la existencia que tengamos.

Y lo que tenemos es, en definitiva, producto del esfuerzo propio que tengamos en nuestro haber, sobre todo cuando se trata de hacer un sacrificio por pequeño que sea, en aras de estar mejor.

En ese sentido, surge como fundamental en nuestro quehacer cotidiano el incorporarnos a la actividad fí­sica, deporte, ejercicio o como se le quiera llamar, con una visión conservadora, ya que la actividad de esta naturaleza nos permite tener mejor respuesta en el organismo mediante todos sus órganos, sentidos y sistemas, propiciando una mejor y mayor calidad de vida: a mayor salud, mayor calidad, serí­a el resumen.

Comenta el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la SST, Alejandro Garcí­a Barrientos que dentro de los programas que tienden a extenderse se encuentra el de propiciar en la comunidad la actividad fí­sica, y se lleva a cabo mediante charlas en las unidades de la entidad, a través de los promotores de salud, y campañas que son apoyadas por instituciones no gubernamentales, actividades deportivas que han estado muy de moda como son las carreras en las ciudades, y todo lo que nos lleva a mover el organismo.

Hemos comparado al cuerpo humano como un fino reloj antiguo: si no utilizamos sus piezas, éstas comenzarán a oxidarse y a atrofiarse en sus movimientos que antaño eran naturales, convirtiéndose en chatarra; así­ el cuerpo: si no salimos a realizar actividad fí­sica, si no movemos las articulaciones, se van atrofiando y os cuesta más trabajo moverlas, llegando inclusive a una incapacidad generalizada que puede ser de altas proporciones.

Recuerda el doctor Garcí­a que cuando no hacemos caso a las necesidades del organismo, también tenemos problemas que se reflejan, unos, a largo plazo, pero que llegan a afectarnos, de ahí­ la importancia de la realización de actividad fí­sica, que debe ser una que aguante la persona, sin llegar a los extremos del deporte de alto rendimiento, que no es que sea malo, pero no todos podemos hacerlo en todas las etapas de nuestra vida.

Sugiere hacer caso a las indicaciones de los que saben, y es la de procurar caminar unos 20 minutos diariamente, saliendo a las calles sin nada en ls manos que pueda estorbarnos, y con un zapato cómodo, ropa holgada y si se puede, acompañados de alguien de casa, porque eso ayuda y mucho a tener mejor resultado en el ejercicio.

La actividad fí­sica es, sin duda alguna, una de las mejores œmedicinas2 contra el envejecimiento y las consecuencias que tenemos en el momento de ya no salir a darle al organismo lo que tanto requiere.

Y sugiere el subsecretario Garcí­a que echemos mano de todos los recursos posibles, los que nos proporciona el Estado y otras agrupaciones, propiciando un ejercicio leve pero constante, en el que no faltan sesiones de estiramiento al principio y al final, y un ligero trote, aunque si no es factible, se puede caminar a buen ritmo, siempre moviendo los brazos que decí­amos, deben estar libres, para tener un mejor resultado.

Es el ejercicio una medicina barata, completa y necesaria.

No dejemos pasar más tiempo en estado de conchudez o de apatí­a, y demos al organismo un poco de lo mucho que debimos ofrecerle.

Trabajemos por nosotros mismos, porque le beneficio realmente es enorme, y no olvidemos lo que dijo en una ocasión el doctor Llanas, al referirse a la necesidad de tener una adecuada actividad fí­sica œEl que no camina, camina.