¿Expolio del crudo iraquí­?

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En 2014, Estados Unidos se posicionó como uno de los principales productores de crudo a nivel global con 11.644 millones de barriles de petróleo diarios.

Lo ha hecho, tras años de enfrentamientos con los principales paí­ses productores y exportadores con algunos incluso se ha confrontado bélicamente: con Irak, la polí­tica de la Casa Blanca no paró hasta que no derribó a Saddam Hussein como sucedió igualmente con Muamar Gadafi en Libia.

Desde el 2 de agosto de 1990 hasta el 28 de febrero de 1991, se libró la guerra del Golfo (también conocida como Primera Guerra del Golfo), una coalición liderada por EU y autorizada por la ONU atacó Irak como represalia por la invasión y anexión de Kuwait ordenada por el entonces mandatario Hussein en la que él calificó como œla Madre de todas las batallas.

Conocida en Estados Unidos como Operación Tormenta del Desierto, en sus primeras consecuencias además de los 35 mil muertos, tras la victoria de la coalición, se impuso a Irak una serie de sanciones económicas: la resolución 661 con un importante embargo a la producción iraquí­; la 665, que implicaba además un embargo marí­timo; la 670 relacionada con el bloqueo del espacio aéreo y la 678 que ordenó la salida inmediata de las tropas iraquí­es de territorio de Kuwait. Daba inicio un severo boicot contra el crudo iraquí­.

El desencuentro entre ambos paí­ses llegó a convertirse en un asunto personal del entonces presidente George Herbert Bush: en julio de 1992, el ejército estadounidense quemó varios cultivos en Irak; sucedió otra envite el 30 de junio de 1993 como respuesta a una conspiración de Hussein para asesinar al mandatario Bush.

Siguieron los bombardeos en otra fase del 16 de diciembre al 19 de diciembre de 1998 en la llamada Operación Zorro del Desierto, hasta que en 2002, el mandatario George Walker Bush situó a Irak en œel eje del mal al mismo ras que Corea del Norte e Irán.

El presidente Bush aseveró a su paí­s que Irak tení­a armas de destrucción masiva y laboratorios con armas quí­micas y biológicas, en suma peligrosí­simo y sobre todo un enemigo incontrolable en manos de Hussein.

En marzo de 2003 aconteció la invasión de Irak por parte de las tropas norteamericanas junto con una coalición internacional, Hussein que fue apresado tuvo un juicio por crí­menes de lesa humanidad y el Alto Tribunal de Irak lo condenó a la horca el 30 de diciembre de 2006.

A COLACIí“N

Dentro del mismo contexto, el de la geopolí­tica del crudo, también Estados Unidos pasó de invadir al tercer productor mundial de petróleo a provocar cambios en Libia, el octavo productor.

La llamada Primavera írabe que brotó en 2011 en forma de violentas protestas masivas de civiles fue denunciada por Gadafi como una provocación de la Casa Blanca y una injerencia de los servicios secretos norteamericanos que œapoyaban con dólares los disturbios y facilitaban el uso de armamento a la turba.

Para propiciar la caí­da de Gadafi, la comunidad internacional liderada por Estados Unidos, Francia y Reino Unido propusieron ante la ONU una serie de sanciones contra el dictador libio bajo el argumento de crí­menes de lesa humanidad.

El Secretario del Tesoro norteamericano ordenó la congelación de cuentas bancarias de Gadafi, un artí­culo del New York Times reveló que œel gobierno consideraba la posibilidad de transferir dinero de las cuentas bancarias bloqueadas a favor de los grupos rebeldes para que pudiesen comprar armas.

El comando organizado por Estados Unidos, Francia y Reino Unido trasladaron cazas y varios barcos de guerra: la caí­da del dictador fue posible por la coalición, el lí­der libio falleció asesinado en Sirte, su ciudad natal, el 30 de octubre de 2011 tras un bombardeo dirigido a su convoy.

Desde entonces, tras los cambios de poder, ni la OPEP ni la Agencia Internacional de la Energí­a (AIE) proporcionan cifras, ni datos fehacientes, de cuánto crudo podrí­a haber extraí­do Estados Unidos de Irak y Libia, desde que tiene presencia in situ en dichos paí­ses.

Lo que se sabe es que con Hussein y Gadafi no habí­a una sola empresa petrolera norteamericana trabajando en su territorio, después de su caí­da y defenestración, en Irak se encuentran operando varias multinacionales occidentales: BP explota el yacimiento de Rumalia; Emerson se ha instalado en Basora; la angloholandesa Royal Deutch Shell explota otro importante yacimiento en Majníºn; la mayorí­a de las petroleras extranjeras controlan el sur del territorio fuente del maná en el que Exxon Mobil tiene importante presencia.