Tramitologí­a iníºtil

A todos nos ha sucedido que tenemos que hacer algunos trámites y, cuando nos decidimos a hacerlos, algo o alguen nos hace que se conviertan en verdaderas pesadillas. También es justo decir que existen instancias que nos ofrecen facilidades y como resultante tenemos una gestión o trámite fácil, diligente y exacto.

Hace algunos años, algunas instancias oficiales se emperraban en pedir para los trámites las actas de nacimiento recientes, que no pasaran de tres meses de antigí¼edad o cuando mucho, de seis, dejando iníºtiles los recursos que muchos previsores tení­amos por si se ocupaban en alguna situación de nuestra vida.

Lo vivimos en la escuela primaria, donde decí­an que la SEP -ejemplo tácito de una iníºtil burocracia- pedí­a actas recientes, o en la Universidad, donde también nos solicitaban actas del año fiscal en curso.

En ese sentido, tuvimos enfrentamientos con diversos niveles de actividades, argumentando que si tení­amos in documento, por ejemplo, una acta de nacimiento, solicitada y emitida por el Registro Civil, se convertí­a automáticamente en un documento oficial, y por ende, no debí­a perder su vigencia. No es una taza de yogurt o un plato de queso: es un documento. Los pleitos se daban muy seguido por la tozudez de algunos servidores píºblicos.

Lo peor de todo es que se emperraban y si no cambiabas el documento, simplemente no habí­a trámite, lo que te tení­a de alguna forma atado de manos.

Las cosas están cambiando, o al menos en Tamaulipas, donde podemos hacer gestiones de documentación oficial y esta sigue vigente.

Los formatos de acta de nacimiento han cambiado hace unos meses y eso descontrola a algunos, porque si eran en tonos cafés, hoy son en tonos verduzcos, pero dicen los enterados y los expertos en leyes que siguen siendo igual de valiosos y legales.

Además, si usted es foráneo, es decir, nació en otra entidad federativa, puede acudir ya a las oficinas del Registro Civil y el mismo dí­a le gestionan una copia fiel de su acta de nacimiento, lo que antes era imposible, dado que habí­a que pedirla en la entidad de origen y mediante un propio; posteriormente, se daba el servicio por paqueterí­a y costaba más caro que nada. Hoy, la forma en que se han coordinado nuestras autoridades nos permite acceder a este beneficio con un cargo extra, por supuesto, pero con la facilidad de contar con él.

Eso sí­ es simplificación administrativa.

Algunas oficinas estatales tienen que ver con gestiones municipales y federales, y requieren de esa forma de gestión en la que se validen los documentos de una forma prácticamente automática.

En lo que el columnista no está de acuerdo es en el hecho de que todo documento que expide la Secretarí­a de Educación Píºblica debe ser legalizado, con el consecuente costo económico para los ciudadanos que ya pagamos muchos impuestos a cambio de poco.

No podemos olvidar que los impuestos que pagamos son muy altos si hacemos un resumen municipal, estatal y federal, y los beneficios a veces no corresponden, como sucede con los habitantes del municipio de Victoria, donde solamente han servido para enriquecer a una familia que sigue haciendo de las suyas a base de acciones ilí­citas y con la autorización de un alcalde cuya honorabilidad y decencia quedaron muy lejos de este mundo.

Pero los trámites que funcionan, realmente no nos pesa hacer el gasto, salvo que tengan participaciones con aquellos que nos roban a ritmo de zumba o algo por el estilo.

Es importante aclarar que muchas veces los ciudadanos tenemos la culpa de que los trámites sean más difí­ciles, porque no tenemos la información suficiente. Un profesor de secundaria recomendaba tener 2 copias de todo documento siempre en casa, por si se ofrecí­a y que no nos agarraran las prisas, aunque en aquel entonces las autoridades no pedí­an las perlas de al virgen.

Eran tiempos en que confiábamos en ellos, y ellos en nosotros.

Comentarios: [email protected]