Un servicio ¿deficiente o insuficiente?

Por lo general, cuando hablamos de ineficiencia es porque consideramos que algo o alguien no tiene los tamaños necesarios para ofrecer un servicio acorde a las necesidades que se imponen, el Instituto Mexicano del Seguro Social es un caso atí­pico, porque es blanco de mil y una crí­ticas, denostaciones, condenas, quejas y más, y muchas veces no tenemos una idea de lo que acontece dentro de sus instalaciones.

Lo vivimos cuando el exdirector emanado de una falsa 4T, de nombre Germán Martí­nez renunció, dejando al descubierto una serie de anomalí­as provocadas por la terquedad de quien gobierna México y piensa que sus ideas son las íºnicas en el mundo, y está dejando a México sumido en un caos, destruyendo las instituciones.

No es agradable llegar a la clí­nica Hospital de Zona de la Loma y ver esas largas filas a las 6 de la mañana, en espera de análisis clí­nicos, y ver que están prácticamente conformadas por gente de la tercera edad.

Inhumano, inmoral, injusto es el hecho de que los viejitos tengan que llegar desde antes de las 6 de la mañana para acceder a sus análisis clí­nicos, y lo peor es que todo el dí­a hay largas filas: el servicio que se demanda es muy superior al que se puede ofrecer.

En los consultorios nos dan citas para dentro de varios meses, y luego los especialistas piden permisos por meses que les otorgan sin sustituirles en sus consultas, lo que hace que nuestra salud se ponga en riesgo.

Aquí­ deberí­a intervenir Derechos Humanos y poner orden, pero antes de ellos, alguien que le dijera al iluminado que funge como Presidente de la Repíºblica que se requiere dinero, recursos humanos y materiales para que el IMSS funcione adecuadamente, y como el IMSS, el ISSSTE y el Sector Salud que está ahogado y asfixiado en los recortes que por mantener a la caterva de ninis y vividores AMLO ha recortado, perjudicando enormemente los programas sociales y médicos, afectando a los que realmente necesitamos estos servicios y que nos los hemos ganado con el paso del tiempo.

No es congruente que vaya usted a solicitar cita con un especialista y le den lugar para dentro de cuatro o seis meses. No es así­. Como dice conocido periodista -Héctor de Mauleón- habrí­a que ampararse para no enfermarse.

Imagine el lector que se requiere un procedimiento con el nefrólogo o el internista y le dicen que lo verá en noviembre o diciembre.

El doctor no tiene l culpa: no puede ver a más de 4 o 5 pacientes por hora de trabajo, y le ponen una lista de 30 o 40 individuos que requieren asistencia de él: ¿Cómo cree que los pueda ver? Y si no cumple, se le reporta por baja productividad.

Falta infraestructura, médicos, plazas, y un gobierno capaz de ser sensible a las necesidades de una población pobre que acude a la Seguridad Social por necesidad y que requiere atención urgente.

¿De qué forma se le puede hacer para que entienda el gobierno federal las necesidades de todos nosotros? medicamentos, consultas, análisis y muchas otras cosas quedan al garete en un sistema de servicio médico ineficiente, descuidado por años y que ahora, con el pretexto de echar culpa a los de antaño se salva una administración ineficiente, mala, caduca conformada por personas cuya vitalidad y edad no van acordes con el México de nuestros tiempos, ni sus fuerzas ni sus ideas, y que están cegados por un personaje que no tiene idea de lo que realmente requerimos.

Urge que alguien ponga orden en México, y no serán los fanáticos de quien ganó una elección y aíºn no han sabido ser triunfadores, y por sus heridas emana la amargura de sentirse inferiores y denostar lo que no es como ellos.

Urge orden en México, y en el sector salud, porque de otra forma, no sabeos qué sucederá dentro de poco tiempo, cuando colapse realmente el sistema médico y entonces comencemos a morir como soldaditos de juguete: uno a otro, por falta de medicinas, de atención médica, de infraestructura y, obviamente, de un gobierno eficiente y competente.

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