Victoria tiene sed¦ mucha sed

El anuncio del gobernador de Tamaulipas Francisco Javier Garcí­a Cabeza de Vaca de inyectar recursos a algunas Comisiones Municipales de Agua Potable en la entidad ha sido muy bien recibid, principalmente, en la capital tamaulipeca, donde la gente tiene realmente sed y padece de un estiaje y negligencia por parte del organismo regulador que no ha sido capaz de cumplir con sus promesas de campaña ni con la demanda de todos los dí­as.

Anunció el mandatario inversión en algunas Comapas, incluyendo la de Victoria que tiene problemas serios y tratan por todos los medios de minimizar el mismo las autoridades municipales, que han demostrado una ineficiencia total y manifiesta, que nos han demostrado que los victorenses nos equivocamos en las elecciones municipales anteriores, y que ahora estamos pagando la tremenda œcruda de una borrachera polí­tica populista que nos envolvió y no supo qué hacer.

Tristemente, vemos todos los dí­as en redes sociales el reclamo de la ciudadaní­a que habla de dos, tres, cinco y más dí­as sin el vital lí­quido, el enojo que va creciendo sustancialmente porque no tenemos forma de abastecernos.

Se construyó el acuaférico y no sirvió al parecer de nada, porque algo le ha de faltar seguramente; se planteó la posibilidad de una segunda lí­nea del acueducto, que hace 30 años se hizo vehemente, y no se hizo caso, pensando que nunca irí­amos a necesitar tanto lí­quido, y ya vemos ahora que no nos alcanza para cubrir las necesidades de los ciudadanos.

¿Qué es lo que está faltando en Victoria? Independientemente del agua, algo está fallando y es la autoridad, la capacidad ejecutiva para hacer llegar a las tomas. Dice el alcalde que al parecer tenemos, que la tuberí­a es muy vieja y culpa a los que la instalaron hace 50 años, pero no ha sido capaz de renovarla. Culpa a las miles de fugas de agua pero no las reparan: vemos calles donde se desperdicia el lí­quido que son denunciadas pero no se hace nada al respecto.

La negligencia del personal operativo es manifiesta. Recordemos las fallas que han tenido que nos han llevado a tener dí­as sin abastecimiento necesario.

Si usted revisa redes sociales estará de acuerdo en que hay enojo, y un enojo que puede resultar muy costoso electoralmente hablando, porque pocas son las exigencias ciudadanas realmente: somos una comunidad que no exige, que se conforma con poco, pero nos han dado donde más duele y afecta. Una persona conocida hace explicaciones de cómo tiene que resolver el que llegue el agua en poca, muy poca cantidad, en la madrugada, y tener que hacerla rendir para todo, explicando que los sanitarios en su casa son ya sitios hediondos donde tienen que racionar el lí­quido y jalarle al baño después de varias veces de utilizarlo, porque no es posible contar con lí­quido básico.

Cierto: no nos enseñaron a cuidar el agua y no tenemos esa cultura del ahorro, de saber aprovechar agua de lluvia que, tristemente no ha habido, pero procurar reciclar o algo por el estilo, y aunado ello a una sequí­a impresionante, a un cambio climático propiciado por nuestra apatí­a e irresponsabilidad, y a una autoridad negligente en todos sentidos, tenemos lo que hoy padecemos.

Decí­amos en una colaboración anterior que tendremos que pensar en construir cisternas en los hogares victorenses, y aprender a hacer un uso eficiente del lí­quido: no desperdiciar ni una gota, y procurar ahorrar todo cuando nos sea posible, viendo el agua como el más preciado tesoro del que podamos contar.

Dicho sea con toda franqueza, a Xicoténcatl González le quedó muy grande la alcaldí­a, y mientras vemos publicaciones de los derroches que imperan en otras áreas no prioritarias, nos encontramos con que no. Hay inversión para agua potable. Esperamos que la inversión que ha anunciado el gobernador Cabeza de Vaca venga a aliviar esta difí­cil y grave situación que realmente estamos sufriendo los victorenses, cada vez, en forma más generalizada.

Podemos estr sin muchas cosas, pero no vivir sin agua, porque se requiere para todo, y es una obligación del gobierno proporcionar tan importante recurso.

Pero el problema es que nuestra autoridad nos falló totalmente.

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