Tiene 18 años y es su primera vez que vende artesaní­as patrias en la ciudad

Nuevo Laredo, Tamaulipas.- La tradición de hacer y vender motivos patrios ˜jaló™ a Javier Montes de Oca, un joven de 25 años de edad y originario de San Pedro Totoltepec, una comunidad cercana a la ciudad de Toluca, en el estado de México, cuyos habitantes se dedican desde hace muchos años al trabajo artesanal de hacer figuras patrias para su venta en esta frontera.

Javier dejó la escuela para dedicarse al oficio de venta de artí­culos decorativos de las Fiestas Patrias en esta ciudad; es la primera vez que sale de su pueblo pero dice que es importante conservar esta tradición que nació en su pueblo, y que se niega a morir.

Hace dos dí­as llegó a la ciudad y de inmediato se instaló en una esquina de la plaza Juárez, ubicado a escasos 100 metros del puente internacional uno, por donde hace muchos años cruzaban decenas de turistas de Laredo y de varias ciudades de Texas, solo para comprar estas coloridas artesaní­as, algo que ya no se ve en estos dí­as.

œMe habí­an contado muchas cosas de Nuevo Laredo, pero es la primera vez que vengo y me parece que es una bonita ciudad, pero ya no se ven gringos que crucen a esta lado, menciona con desgano este joven, tal vez porque en estos dos dí­as las ventas han sido pocas.

Comentó que antes de decidir salir de su comunidad trabajaba en una de las muchas maquiladora que hay cercanas a San Pedro, ya que le llamó mucho la atención cómo decenas de familias salen en esta temporada a distintos lugares del paí­s, principalmente a la frontera norte, en donde dicen que estos productos son bien vendidos.

œMe motivó el ambiente de mis amigos el convivir con ellos, y me dieron la oportunidad de venir, y aquí­ estamos, explica mientras acomoda algunas de las artesaní­as hechas a mano en su natal San Pedro, pero dijo que el solo se dedica a vender esos productos, ya que aíºn no sabe elaborarlos.

Pero el espí­ritu artesanal de su pueblo ya lo lleva en la sangre, por lo que dejó la escuela y su trabajo en una fábrica, para dedicarse a lo que hace casi la mitad de su pueblo, artesaní­as que en ocasiones son obras de arte, por lo finamente elaborado.

Javier es uno de los cuatro vendedores de estos productos que vienen desde San Pedro, y todos son familiares, excepto Javier, quien es amigo de ellos y por invitación llegó a esta frontera en donde dice que venderá todo, ya que estará hasta el 17 de septiembre, después del ˜grito™ de Independencia, porque después nada de esto se vende al perderse el fervor patrio en todo el paí­s, que termina con el desfile del 16 de septiembre.

œlas ventas están flojas, y creo que se debe a que la gente apenas regresa de las vacaciones para llevar a sus hijos a las escuelas, pero creo que cuando inicie septiembre las ventas serán mayores, señala con optimismo.
Lo llamativo de los colores patrios, así­ como las novedades atraen a la gente que se acerca a este puestecito rodante en donde lucen sus colores los llamativos aretes artesanales y los moños para el pelo, pero también hay muñequitas de trapo y de Speedy González, chiles, sombreros charros con banderitas, elotitos, campesinas, San Judas Tadeo, Virgen de Guadalupe, atrapa sueños, rehiletes, guitarritas, baleros, carritos de madera, matracas, trompetas, tamborcitos y las tradicionales banderitas mexicanas de todos tamaños.

Un pueblo de artesanos

San Pedro Totoltepec es un pueblo de artesanos que desde hace muchos años se dedica al oficio de elaborar banderitas mexicanas y productos patrios para su venta en varias partes de la Repíºblica, como son la frontera norte.

El uno por ciento de sus habitantes habla alguna lengua autóctona por ser indí­gena, pero la población que no es indí­gena no habla otra lengua diferente al español, mientras que el 40 por ciento de su población trabaja en alguna actividad formal.

Esta comunidad cuenta con poco más de 16 mil habitantes, de los que unas 300 familias son artesanos por tradición, porque lo aprendieron de sus padres, y sus padres de sus abuelos desde hace varias generaciones.

Javier pertenece a la generación más reciente, y así­ como él, otros más pequeños son motivados para que no se pierda esto que ya es parte de la cultura de San Pedro, porque en ese pueblo solo hay dos opciones para trabajar; en una maquiladora o ser artesano.

œYo me dedico a esto porque me gusta como lo hacen mis amigos, y ellos me invitaron para que viera como se vende, dice este joven que por vez primera se dedica a este oficio, aunque espera poder aprender pronto a elaborar tan delicadas artesaní­as mexicanas que se venden muy bien en Chihuahua, Monterrey, Hidalgo, Zacatecas, Coahuila y también en la frontera de Tamaulipas.

Sin embargo, a Javier le preocupa que no haya turismo en la ciudad, ya que le habí­an contado que sus productos se venden mejor entre los turistas de Estados Unidos que viajan a Nuevo Laredo los fines de semana, por lo que tendrá que esperar a que inicie septiembre para ofrecer este tradicional producto a los extranjeros.

Mientras se desarrolla la entrevista, algunos clientes se acercan para observar, pero otros le compran algunas cosas, lo que motiva más a esta joven que espera que todo se venda antes del 15 de Septiembre.