Obispos TexMex piden a gobiernos de EU, Canadá y México un área geográfica para atender migrantes

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Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Un mensaje de paz y de preocupación en contra de la desigualdad, la violencia y la pobreza que motivan la migración de miles de personas hacia el norte del paí­s y a Estados Unidos, es lo que manifestaron obispos de ambos lado de la frontera durante su reunión semestral celebrada en Matamoros del 30 de agosto al uno de septiembre.

El obispo de Nuevo Laredo, Enrique Sánchez Martí­nez, estuvo presente en dicha reunión, al lado de los obispos de las Diócesis de San Antonio, San Angelo, El Paso, Laredo, Brownsville, Ciudad Juárez, Nuevo casas Grandes, Piedras Negras, Saltillo, Linares y Matamoros, y la participación de los religiosos guró en torno al tema: ˜Migrantes y Jóvenes™.

Luego de la presentación e inicio de esta importante reunión el 30 de agosto, el dí­a 31 los obispos se reunieron con representantes de la Secretarí­a de relaciones Exteriores, Julián Escutia, director general de Protección a Mexicanos en el Exterior, y Salim Ali Modad, director general adjunto para la Frontera Sur y Migración Regional, para deliberar y analizar este espinoso tema.

Por la tarde, las pláticas versaron sobre la realidad de los niños, niñas y adolescentes migrantes, y el tema fue apoyado por monseñor Juan Armando Pérez Talamantes, obispo auxiliar de Monterrey y presidente de la Dimensión de Adolescentes y Jóvenes de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Entre las actividades por realizar, los obispos participantes en esta cumbre visitaron la casa del Migrante de la Diócesis de Matamoros, en donde conversaron con voluntarios y migrantes.

Asimismo, por la noche del mismo dí­a celebraron la Santa Misa en las orillas del rí­o Bravo, en donde la ofrecieron por los migrantes vivos y los fallecidos, mientras que el dí­a siguiente, el uno de septiembre, los obispos finalizaron con esta importante jornada de trabajo relacionada con la migración, con una Eucaristí­a celebrada en la catedral de Matamoros.

Entre esta jornada, los obispos elaboraron un documento en el que expresaron su sentir ante el fenómeno migratorio, y dieron un mensaje en el que reiteraron su compromiso con la vida, la dignidad y los derechos de todas las personas.

œPor eso no podemos dejar de manifestar nuestra preocupación por la situación de desigualdad, violencia y pobreza que empuja a muchos a dejar su tierra, y que en su tránsito enfrentan toda clase de peligros en medio de un gran desamparo, se lee en el texto.

Mencionaron que el proceso de asilo de los migrantes se da en medio de inseguridad, y que el drama de muchas familias migrantes que son separadas les ocasiona dolor y tristeza, ya que esta separación está mezclada con tintes de odio, racismo y discriminación.

œContinuaremos abogando a favor de los derechos humanos de los pobres y de los migrantes, en particular de los niños, niñas, y adolescentes, insistiendo a los gobiernos de Estados Unidos, México, Canadá, Centro América y el Caribe, en la urgente necesidad de crear un área geográfica que tenga las condiciones para ofrecer a todos la posibilidad de un desarrollo integral, y una vida digna y en paz.
œSeguiremos uniendo esfuerzos para atender humana y cristianamente a los migrantes, tanto solos como en familia. Agradecemos a nuestras comunidades de fe y a tantas personas de buena voluntad por su respuesta generosa y solidaria hacia aquellos hermanos que se encuentran lejos de su tierra y de sus sueños de poder vivir con dignidad y en paz, expresaron en su comunicado los obispos participantes.

Mensaje del obispo de Nuevo Laredo

Con relación a la ola de inseguridad y violencia que se vive en esta parte de Tamaulipas, el obispo de Nuevo Laredo, Enrique Sánchez Martí­nez, como padre de la Iglesia Diocesana, dijo a sus feligreses de los municipios de Nuevo Laredo, Miguel Alemán, ciudad Mier y ciudad Guerrero, lugares en donde la violencia y la inseguridad se recrudecieron en las íºltimas semanas el siguiente mensaje:

œLos animo para que en estos momentos difí­ciles, de temor, de angustia, de violencia e incertidumbre nos unamos en la oración. Que Dios, nuestro Padre, reconcilie los corazones de todos, conforte a quienes sufren por algíºn ser querido, nos de esperanza cristiana para seguir adelante construyendo un mundo mejor, expresó.