Debe haber soluciones

Parece que no escribe nadie, que no hay quejas sobre el tema o de plano, que a donde se reciben se les perdió la libreta de notas.

Resulta verdaderamente lamentable el hecho de que vivamos en la capital del estado, y tengamos la calidad de calles que tenemos, y como ejemplo, dese una vuelta en la colonia Del Periodista para que se forme una opinión válida.

Con criterios microscópicos están llevando cabo estas obras: recientemente pavimentaron la calle Veracruz, y más tardaron en irse que en volver con una ristra de topes, boyas, estorbos, o instrumentos para aflojar carrocerí­as y ganar más dinero.

No entendemos, en primera instancia, que el alcalde que está en turno, no se haya dado cuenta que las calles de la colonia antes referida están destrozadas, y que, o tiene otros datos, o lo están engañando, porque no se ve mucho de obra píºblica.

Hartos de olores pest9lentes en Las Adelitas; fastidiados en Valle de Aguayo por el estado de sus carpetas asfálticas de ir a cualquier esquina y encontrar las bolsas de basura que son foco de infección, entre otras cosas.

Muchos dicen que en lugar de ir a patear la puerta del Palacio Nacional, Xicoténcatl debió ir a buscar apoyos con tacto polí­tico, y no como un barbaján, o como un vulgar porro.

Hemos encontrado mucha actividad en el Congreso del Estado y su nueva legislatura, y esperamos se puedan adecuar las leyes necesarias para que los alcaldes, lejos de pensar en incrementar su patrimonio a costa de los presupuestos oficiales, que haya una vigilancia escrupulosa.

Ya no podemos vivir en una comunidad donde no se rindan cuentas y se falsifiquen informes y dictámenes, donde se preste alguna parte a desviar recursos y no haya castigo todos queremos vivir bien, mejor, pero justamente, y que cambien algunas polí­ticas de la autoridad que nos hacen sentir en algo poco positivo.

Pero qué podemos decir de las calles, si todos sufrimos los embates del clima, el tiempo y la autoridad, ahí­ no tenemos mucho qué hacer sino protestar, aunque el columnista insiste en que los reportes no los atienden, o falta dar seguimiento a éstos.

Estuvo en boga el tema de la reelección o de que haya revocación de mandato, pero en los estados se niegan a poner soluciones.

Surgen entonces algunas dudas al respecto: ¿podemos realizar este tipo de procedimientos, en beneficio de la comunidad?

Ser alcalde debe ser un gran honor: que después de años de desarrollo y trabajo te toque representar a tus conciudadanos, sin duda alguna debe ser altamente honroso, y lo menos que quisiéramos serí­a defraudar a los que confiaron en nosotros.

Pero, volviendo al tema, queremos -todos- que nos vaya bien, que no tengamos problemas de ningíºn tipo, y que vivamos en un sitio accesible, acogedor, y Victoria era esa maravilla de sitio que tantas voces ha levantado para escuchar en prosa o musicalizado el ramillete de sus virtudes y de su gente.

Esta labor no la hace el alcalde solo y tiene a un grupo de funcionarios, sí­ndicos y regidores que deben llevar al municipio a buen puerto.

Y con la infraestructura con que contamos. Podrí­amos hacer a solicitud: meten topes por doquier, no los pintan, y son causantes de descomposturas de automóviles que a nadie regalan.

Mucho, mucho hay que hacer por Victoria, y es por esa razón que invitamos a los funcionarios del municipio a que se pongan a trabajar en su encomienda; los sí­ndicos y regidores, que no desaprovechen la oportunidad que les da la vida de trascender, que hagan algo por su tierra, que necesita que sus hijos trabajen para volver a convertir a Ciudad Victoria en Ciudad -amable,

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