Blindarse con apenas camas de hospital

Ya no es Wuhan ni la provincia de Hubei en China el foco caliente del Covid-19, la vorágine del patógeno ha demonizado a Europa convirtiéndola en el epicentro del virus con más de 40 mil contagios.

Se ha actuado tarde y se ha perdido un tiempo valiosí­simo que nuevamente prueba que un conglomerado de 27 paí­ses como la Unión Europea (UE) con más de sesenta años de existencia sigue adoleciendo de una serie de protocolos de prevención, actuación y reacción ante este tipo de circunstancias derivadas de una crisis en la sanidad píºblica por una infección altamente contagiosa y que en muchos casos produce la muerte.

El cierre de fronteras se ha producido finalmente en toda la UE para evitar la llegada de visitantes foráneos extracomunitarios, es decir, de las personas no pertenecientes a ninguna de las naciones miembros del cónclave europeo; la medida en vigor, desde el pasado 17 de marzo, durará un mes siendo una decisión histórica porque nunca antes se habí­a tomado una tan estricta en toda la existencia de la UE.

La intención es frenar a como dé lugar la velocidad de contagio e implementar un cortafuegos en el Covid-19, a falta de una vacuna, aunque se habla de tratamientos aplicados en diversos paí­ses no hay un volumen de medicamentos especializados disponibles para atender de golpe a miles de personas enfermas; tampoco suficientes aparatos con oxí­geno ni ventilación porque tres de cada diez enfermos terminan siendo intubados por la gravedad de la neumoní­a desarrollada.

De acuerdo con información del Fact Book de la CIA, el gasto en salud píºblica ejercido en el año 2016, a nivel mundial fue en promedio del 10% del PIB.

Los paí­ses que destinaron mayor cantidad de su PIB a gasto en salud píºblica son: Estados Unidos con el 17.1%, Sierra Leona con el 16.5%, Cuba con el 12.2%, Suiza con 12.2%, Brasil con el 11.8%, Alemania con el 11.1% y Dinamarca y Austria con el 10.4% respectivamente; China origen del virus de Wuhan destina el 5% del PIB anual a gasto de salud.

Otros paí­ses como México destinan el 5.5% del PIB a gasto en salud píºblica o España con el 9% y Francia con el 11.5% dependiendo cada uno de sus prioridades y facilidades presupuestarias.

En cuanto a camas disponibles en todo el sistema sanitario (hospitales píºblicos y privados) por cada mil habitantes, los datos proporcionados (año 2012) también por el Fact Book de la CIA indican que Japón tiene una relación de 13.4 camas de hospital por cada mil habitantes; le siguen Corea del Norte con 13.2 camas de hospital por cada mil habitantes y Corea del Sur de 11.5 camas de hospital en el mismo ratio de población.

Alejados de esta distribución se encuentran Estados Unidos con 2.9 camas de hospital por cada mil habitantes; China con 4.2 camas; Rusia con 8.2 camas; o bien Alemania con 8.3 camas, Austria de 7.6 y Bélgica con 6.2 camas de hospital por cada mil habitantes; en México la proporción es de 1.5 camas de hospital por cada mil pobladores.

Así­ están de mal las cosas en materia de salud píºblica mundial con esta infraestructura es como se está pretendiendo luchar contra un enemigo invisible que nos pone a prueba en cuanto a resistencia y capacidad.

A COLACIí“N

Aquí­ en Europa, el coronavirus se ha convertido en la mayor amenaza para la recuperación económica de la Unión Europea (UE), el Brexit ha quedado completamente eclipsado por una emergencia en la salud píºblica que está poniendo al borde de la quiebra a cientos de miles de empresas dedicadas al sector servicios, en especial al turismo y al transporte.

La lucha contra esta plaga viral se erige además en una relevante prueba de fuego para protagonismos como el de Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, que encima de la negociación post Brexit tiene la inmediatez de suavizar el golpe económico por el coronavirus; una mala gestión, la llevarí­a a ella misma a poner en dudas su incipiente gestión que, de cara al futuro, podrí­a restarle liderazgo y cohesión ante un grupo formado por 27 paí­ses que no siempre están totalmente de acuerdo con seguir caminando juntos.

Hay temores reales de que se avecine otra debacle económica, recientemente Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE) bastante consternada declaró que la UE debe actuar œpara evitar una crisis como la de 2008 e instó a los paí­ses miembros a mover ficha y salir de la complacencia.

Entre las primeras medidas, el BCE dio a conocer que mantiene sin cambios los tipos de interés y aprobó œuna serie de subastas de liquidez temporales hasta junio y una compra extraordinaria de activos por valor de 145 mil millones de dólares hasta finales de año; también relajó las exigencias de capitales œa los bancos a fin de dotarlos de liquidez.

Repetir o recrudecer la situación vivida en el cisma de 2008 serí­a tanto como reabrir unas heridas que en los europeos no han terminado de sanar y que volverí­a a confrontar la cacareada cohesión del cónclave euro