Morirse de hambre

A la disyuntiva de si morirse por el coronavirus o morirse de hambre conforme avanzan los dí­as y las semanas en Europa, con confinamientos que superan el mes, la gente empieza ya desesperada a pedir que la dejen salir a trabajar, a levantar las cortinas de sus negocios y a recuperar su vida¦ esa vida que ahora parece tan lejana.

Las famosas cuarentenas para contener la velocidad de la expansión del coronavirus han sido aplicadas en diversos grados de intensidad dependiendo de los paí­ses y de lo que cada uno de sus gobiernos haya decretado conforme a su propia realidad.

En Europa, los más severos han sido los confinamientos de Italia y de España, que han utilizado hasta a la Constitución para decretar la obligatoriedad de que la gente permanezca en sus casas, obedezca el control vehicular, la confiscación de material sanitario; la utilización de industrias para la producción de otros bienes necesarios ante la emergencia sanitaria como respiradores o geles desinfectantes.

Simplemente desplazarse de un lugar a otro está prohibido sin una justificación como ir a trabajar o bien acudir a un centro sanitario, las multas y hasta las detenciones han cundido estos dí­as; y hasta negarse a identificarse ante un agente de seguridad puede traer como resultado una multa.

Las cuarentenas han hecho que los segundos se vuelvan horas y los dí­as una eternidad, se ha alterado la noción de los dí­as, da lo mismo un lunes que un viernes.

Con la meta puesta en una desescalada de las medidas adoptadas ante el Covid-19, el calendario de varias economí­as tiene los siguientes itinerarios para el fin de sus cuarentenas: España el 9 de mayo; Francia el 11 de mayo; Reino Unido 7 de mayo; y Alemania e Italia, el 3 de mayo, respectivamente.

Prácticamente serán dos meses de parálisis, la gente no sabe si enloquecer por el encierro o por la debacle económica inminente (España podrí­a caer un 13%) no son pocos los que empiezan a cuestionar decisiones tan drásticas como detener la operación en sectores productivos y en muchos otros generadores de negocio y de dinero mediante su oferta de ocio como lo es el tema deportivo y cultural.

El turismo, pilar indiscutible del sector servicios, es hoy por hoy uno de los grandes proveedores económicos no solo por su peso preponderante en el PIB sino por la derrama de divisas, por la cantidad de empleos provistos y porque encadena muchos otros sectores y microsectores a su alrededor.

Los empresarios se miran en la bancarrota, como se sienten todos, como nos sentimos todos con esa sensación de que la disyuntiva de salvar la vida o salvar el empleo nos ha metido en la miseria. Y que, si no nos mata el coronavirus, lo hará morirnos de hambre.

Con el coronavirus hay una ruleta rusa: el revólver 38 está cargado con una bala¦ quedan seis opciones vacantes eso significa que en cada ronda solo morirá una persona. La reacción de los gobiernos ante esta pandemia ha sido llenar el cargador con siete balas y rociarlas todas, nos ha dejado sin opciones.

Por supuesto, es verdad que, hasta el momento no existe una evidencia cientí­fica que diga con toda seguridad quién sí­ o quién no es más proclive a desarrollar y morir por el coronavirus porque encima podemos ser portadores y no manifestarlo pero sí­ contagiarlo; y digo que no la hay porque los pacientes infectados por Covid-19 que llegan a fallecer también son personas jóvenes, con salud de oro, buena alimentación, sin patologí­as previas pero su organismo no fue lo suficientemente fuerte para luchar contra este virus inteligente.

A COLACIí“N

Yo todaví­a me pregunto por qué la táctica del confinamiento, quizá porque a China le resultó como estrategia ante la enorme cantidad de población: más de 1 mil 300 millones de habitantes y habí­a que detener el foco así­ como ganar tiempo para saber qué es exactamente.

Con esta tragedia llevamos desde diciembre y del coronavirus se siguen descubriendo manifestaciones: no siempre mata de neumoní­a también de un ictus, de un derrame cerebral; de un infarto, de un problema renal como de una sepsis o de un choque multiorgánico; sus sí­ntomas van más allá de la tos seca, la fiebre y la falta de oxí­geno igual provoca diarreas, manchas en la piel, urticarias, pérdida de apetito, de los sentidos del olfato y del gusto, provoca dolores de cabeza, irritación gástrica y picor junto con sequedad en los ojos como si fuese una conjuntivitis.

Cada vez cambian las evidencias de si se transmite entre persona a persona, cuánto tiempo dura en las superficies externas, si se transmite por el aire y lo íºltimo: en Parí­s, el Ayuntamiento encontró trazas de Covid-19 en las aguas de riego de parques y con la que lava la ciudad. Ha dicho en comunicado oficial que el agua potable está libre de riesgo. No obstante, hay que estudiar si se transmite por el agua.

Pero mientras los cientí­ficos siguen conociendo al virus (rogamos a los patólogos hacer autopsias a los muertos por coronavirus), nosotros debemos volver a nuestras vidas, hacerlo sí­ con precaución, prudencia, distancia e higiene pero es prudente volver al trabajo y reactivar las empresas porque si no, la clase media quedará borrada en varios paí­ses y habrá íºnicamente dos polos socioeconómicos.