Ramón Morales está por entrar a un mundo enigmático. Desde su íºltima oportunidad como técnico, en las categorías Sub 17 y Sub 20 de Chivas, los días habían sido largos. Todo se resumía en tareas domésticas, cursos, reuniones familiares y el estudio de viejos partidos. Estaba alejado del futbol, pero a la espera también de que sonara el teléfono. Y la llamada llegó. Lo buscaron directivos y empresarios de la Liga de Balompié Mexicano (LBM) para proponerle coordinar las selecciones nacionales. Con Carlos Salcido como presidente, no hubo nada más que pensar.
Los dos defendieron juntos la camiseta del Rebaño, hasta que Salcido se fue vendido al PSV Eindhoven (2006). Luego, coincidieron en diferentes papeles: el de Ocotlán como jugador y Ramoncito como estratega de divisiones inferiores. Aunque alguna vez dirigió como interino, nunca pudo llegar a la Liga MX. Hoy, 10 de los 18 clubes de Primera han apostado por hombres de experiencia o de otros países, antes que pensar en los jóvenes. Y, para él, una de las razones es ésa.
La lista va desde Cruz Azul (Robert Dante Siboldi), Santos (Guillermo Almada), Pumas (Miguel González Míchel), Tigres (Ricardo Ferretti) y FC Juárez (Gabriel Caballero), hasta el Morelia (Pablo Guede), Puebla (Juan Reynoso), Pachuca (Paulo Pezzolano), Atlas (Gustavo Quinteros) y el Monterrey (Antonio Mohamed). Por eso, el ex seleccionado nacional cree que no está atentando contra los principios de nadie. Ni de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) ni de la Liga MX.
œLas represalias no pasan por mi cabeza, porque no he hecho nada malo. Me ofrecieron un trabajo, dije que sí y nada más. Si lo hubiera hecho un equipo de la Liga MX, habría aceptado y tampoco estaba mal. Por eso lado, estoy tranquilo. El trabajo de entrenador es complicado. No sólo para mí. Hay muchos que estaban antes y lo han hecho bien. Hay otros más jóvenes, que se están preparando, y tienen que esperar su turno. Cada vez hay más competencia, señala, en entrevista con El Heraldo de México.
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