La pandemia, afirma Antonio Soler, ha actuado como œel ladrón del cuento que al doblar la esquina de marzo œnos espetó en un callejón sin salida el dilema de la bolsa o la vida.
Para el escritor español subyace una complejidad intrínseca en las decisiones inusitadas que los gobiernos de varios países del mundo han debido ejecutar ante el desafío del nuevo coronavirus.
œLas circunstancias han tomado un cariz político e ideológico que se han transformado en una ideología de cacerolas por un lado y del absurdo por otro; en general, y salvo muy contadas excepciones, la izquierda ha considerado que hay que salvar la vida y la derecha, la bolsa, inquiere.
Hace unos días charlé con Soler vía telefónica, al respecto de la libertad, la democracia, la salud píºblica y todo cuanto nos está enseñando como seres humanos y como sociedad está emergencia sanitaria.
El también columnista me compartió la siguiente reflexión: œSi en un semáforo en rojo nos detenemos, no nos están restringiendo nuestra libertad estamos comportándonos de manera cívica respetando la libertad de movimiento de los demás, para que puedan pasar; tenemos que someternos, por consenso, a un orden social. Otra cosa muy distinta sería que aprovechando la coyuntura de un estado de excepción que estamos viviendo con el coronavirus, el Estado o los poderes políticos se apropiaran de una libertad de un modo oculto y mantuvieran las restricciones y que una vez pasada la situación, no devolvieran a la ciudadanía su libertad¦ en los Estados civilizados no va a ocurrir.
Siendo razonables, tampoco la disyuntiva ha sido nada fácil: o la bolsa o la vida; o la libertad o la vida¦ Soler que también escribió un artículo en el mismo sentido, cuestionó si puede haber bolsa sin vida o vida sin bolsa.
Yo entiendo perfectamente -añadió Soler- que la disyuntiva es chocante, al final terminará siendo un paréntesis y nuestros derechos serán devueltos y la economía se recuperará.
Esta pandemia además ha acusado esa pugna ya existente previamente entre Occidente y su filosofía liberal y democrática contra la filosofía autoritaria pero de economía de mercado que, de repente, presume de resolver mejor esta crisis sanitaria, ¿hay un mensaje subliminal?
A dicha pregunta, el escritor español, coincidió conmigo en que el mensaje es claro y quiere decirnos que su sistema funciona mejor, pero recordemos que China no es un Estado democrático; allí existe la dinámica de utilizar a los ciudadanos como síºbditos y como corderos, ellos deben hacer lo que dice el poder sin más.
Y, por otro lado, agregó Soler: œChina quiere mostrarle al mundo que ellos han gestionado mejor que nadie la pandemia, pero no está muy claro porque la transparencia no existe en este caso y tenemos medianamente que confiar.
œYo no pondría nunca las manos al fuego por un Estado así. Ahora bien naturalmente existe un pulso entre Trump y China, el presidente estadounidense ha tenido unas posturas grotescas con sus acusaciones y parte de Occidente ha quedado medio diluido y más pendiente de su drama interno, puntualizó.
A COLACIí“N
Dentro de la destacada obra de Soler brilla œEl camino de los ingleses novela que recibió el Premio Nadal y que narra las vicisitudes de un hombre refugiado en sus amigos para salir adelante y descubrirse a sí mismo; en tiempos de una pandemia, la soledad ha confrontado a millones de personas contra sí mismos, sin quererlo siquiera, de hecho, probando la propia fortaleza interna.
Un toque de atención ha habido espero que el síndrome de la cabaña no prospere demasiado, todo dependerá de la duración y de la profundidad de la pandemia oigo hablar en Europa del coronavirus en tiempo pasado y seguimos con el virus, la mascarilla; etcétera, añadió con cierto tono de preocupación.
Esta pandemia, remarcó Soler, cuyo libro œSur lleva varias distinciones y será traducido al inglés en 2021, va dejando varias lecciones œuna relacionada con valorar a oficios y a personas que la gente tendía a desdeñar.