A diferencia del cíºmulo de naciones que hacen fila ante el FMI, los 27 países miembros del cónclave han decidido -después de muchos estires y aflojas- autorrescatarse a sí mismos creando un magno e histórico plan de recuperación por 750 mil millones de euros, a un tipo de cambio de 1.10 dólares por euro, son 825 mil millones de dólares; y está dividido en dos partes, 429 mil millones de dólares en subvenciones y 396 mil millones de dólares en créditos blandos que serán concedidos entre 2021 y 2023 para devolverlos con un límite de hasta el año 2058.
Desde luego que llegar hasta allí no ha sido fácil después de la férrea oposición de los mandatarios de Holanda, Austria, Dinamarca y Suecia conocidos como œlos frugales por austeros, ortodoxos y severos; no hay que obviar que la pasada reunión extraordinaria del Consejo Europeo, del 17 al 21 de julio, estuvo a punto de fracasar y dejar en el aire el paquete de recuperación económica.
A lo largo de cuatro noches y cinco días intensos, los líderes europeos discutieron el reparto del paquete, las condiciones para acceder a él y la estructura del nuevo presupuesto.
En suma, todo lo aprobado consiste en el presupuesto plurianual 2021-2027, una cantidad por 1.074 billones de euros, es decir, 1.181 billones de dólares más el ansiado fondo de recuperación por los 750 mil millones de euros o 825 mil millones de dólares.
¿De dónde saldrá el dinero del fondo de recuperación? La Comisión Europea ha decidido emitir deuda en los mercados contando con el respaldo del presupuesto comunitario œpara lo que se elevará temporalmente el techo de los recursos propios de las cuentas europeas. Cabe señalar que es la primera vez -decisión histórica- que la UE realizará una emisión conjunta.
De los 825 mil millones de dólares, el 67.13% será distribuido entre cinco países los más castigados, económicamente hablando por la pandemia, en orden de reparto: 1) Italia recibirá 229 mil 900 millones de dólares; España 154 mil millones de dólares; 3) Grecia 76 mil 450 millones de dólares; 4) Portugal 49 mil 500 millones de dólares; y 5) Francia con 44 mil millones de dólares.
A COLACIí“N
Ha sido bastante positivo este acuerdo, me explica Juan Carlos Robles, presidente del Colegio de Economistas de Málaga bajo el entendido que habrá un impulso para llevar a cabo una serie de reformas necesarias en el país ibérico; tres imprescindibles en pensiones, en el mercado laboral y la administración píºblica.
Para España, de los 154 mil millones de dólares, de dicha cantidad, una parte serán ayudas directas: son 79 mil 970 millones de dólares y el resto serán créditos a devolver en un largo horizonte.
œEs una buena noticia porque hacen mucha falta. Lo importante es que estos mecanismos de financiación estén acompañados de mecanismos de control eso significa que el dinero cuando llegue habrá que utilizarlo para lo que de verdad hace falta; y yo veo con buenos ojos que lleven un control en la Comisión Europea para el caso de las reformas, argumenta Robles.
La liquidez es fundamental, añade el economista español, en momentos en que varias empresas de cara a septiembre-octubre podrían caer en graves problemas, se espera una œavalancha de insolvencias.
¿De las ayudas que dará el fondo de recuperación estamos hablando de 390 mil millones de euros, unos 429 mil millones de dólares, ese dinero es a fondo perdido¦ no se va a devolver?
Robles me dijo en entrevista que ese dinero será puesto entre todos, al menos una parte de ese dinero y que de esa cantidad a España -más o menos- le toca poner unos 30 mil millones de euros (33 mil millones de dólares).
¿Hay una letra pequeña? ¿Cuál es? La letra pequeña es que va a estar controlado y sometido a la vigilancia de las autoridades europeas para que no se aplique a gastos superfluos, ni a gastos administrativos, que no aportan valor; y también parte de esa letra será, imagino, recortes en pensiones, en sueldos de funcionarios y bueno una subida de impuestos¦ en el IVA es casi seguro y muy probablemente también en el IRPF.
El Consejo Europeo tendrá un llamado œfreno de seguridad para en cualquier momento detener el flujo de dinero en caso de que los países más beneficiados por el rescate retrasen o paralicen las reformas y los ajustes necesarios.