El tiempo se va…

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Sobre todo, una parte madura de la población (refiriéndome a la edad), en más de una vez, exclama como el título de hoy: El tiempo se va … y muchos podrán poner adjetivos como: ‘muy rápido’, ‘de volada’, en un ‘tris’, en un santiamén, etc., cada quién según su propia costumbre léxica.
Todos en un momento dado sentimos que las vivencias que tenemos pasan vertiginosamente y son los recuerdos quienes reviven ésa idea, ‘el tiempo vuela’, pero usted sabe que nos desubicamos temporalmente.
Precisamente porque El tiempo vuela, un amigo muy cercano de edad y hablando del tema de la muerte, decía que “…él moriría antes que yo, porque de lo contrario ¿quién escribiría la noticia sobre su actuar profesional dentro del campo de la decencia?” lo que me hizo reflexionar sobre este triste terreno: la vida y la muerte.
El tiempo vuela para los que vivimos, porque la muerte solo señala un momento determinado.
Esta mañana el sol no apareció en la existencia de un profesor de Educación Física, José Reyes González Montañéz, docente que gran parte de su vida la dedicó a la formación de miles de profesores y licenciados en educación primaria y preescolar, aunque nunca dejó de ser un activista del ejercicio y del deporte.
Pepe Reyes, como muchos le conocimos, fue una persona muy respetuosa en el trato amable con todos los compañeros, alumnos, exalumnos, amigos y gente que conoció por las canchas y pistas para ejercitar el cuerpo.
El maestro Reyes, fue calificado por sus mismos estudiantes como excelente promotor deportivo, quien trabajó a favor de los jóvenes y de los adultos mayores, el sol de la pista, el campo de futbol o las canchas de volibol, básquetbol y el Cachibol.
La Secretaría de Educación Pública (BENFT), lo jubiló como profesor de educación física de la Benemérita Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas, donde colaboró en la formación de miles de educadores, impartiendo cursos o materias, desde el punto de vista científico, con métodos pedagógicos necesarios en el ejercicio profesional.
También colaboró como docente en la Autónoma de Tamaulipas, en la escuela de Promoción Deportiva que dirigiera el Profesor Eugenio Alviso Porras, precisamente en las aulas del estadio del campus Victoria.
Jubilado de la BENFT, La Delegación Estatal del Instituto de Seguridad Social al servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) invitó a José Reyes González Montañéz, para la promoción y práctica del Cachibol, que es un deporte adaptado para los adultos mayores, con base en el voleibol.
Hace días en este espacio y en ocasión al aniversario de la Revolución Mexicana (20 de noviembre) escribí sobre los grandes festivales que organizaba el gobierno del estado en coordinación con las escuelas de los niveles desde primaria hasta profesional en el Estadio Marte R. Gómez y que lamentablemente un gobernador clausuró por celos políticos.
La relación de los festivales del 20 de noviembre y la actividad profesional de González Montañéz, fue que una actividad similar, se realizaba en el mes de mayo por alumnos de la BENFT con niños de las escuelas primarias, bailando y cantando rondas infantiles con el mismo estadio lleno de padres de familia.
La muerte de Pepe Reyes nos sorprendió este martes 7 de diciembre, al filo de la madrugada, hora habitual de abrir los ojos y empezar sus actividades campirano, a las que dedicaba su tiempo libre, además de ordeñar a sus vacas, pastoreando, o revisando sus naranjos, aguacates y plantas de ornato.
Maestros como el de Educación Física, son los educadores que más historias sinceras de los alumnos, sin condición de clase social, preferencias religiosas, sociales, sexuales, deportivas, etc., por ello son quienes mayormente orientan a los jóvenes.
Precisamente uno de ésos jóvenes, ahora exlíder de la Sección 30 del SNTE, Noé Rodríguez García, recordó La Canción del Gallito, que les decía el profe Reyes es para motivar la atención de los niños: “Van 3 noches Lala… por pensar en mi gallito Lala… se ha perdido Lala… el pobrecito Lala… y no sé dónde estará…”
Maestro José Reyes González Montañéz: descanse en Paz.