Reynosa, Tamps.-Por segundo año consecutivo inicia el periodo de posadas (16 al 25 de diciembre) y nuevamente bajo el estigma de la emergencia sanitaria por Covid, afectando a los comerciantes de esta temporada que ruegan por tener buenas ventas.
Las posadas navideñas, cuyo significado está íntimamente relacionado en estas festividades de la natividad, algo similar sucede con otro elemento esencial en esta tradición: los nacimientos y peregrinos que acompañan a Jesús.
En los negocios dedicados a la venta de estos productos que son característicos en las posadas y utilizados en los pinos en espera de la navidad y celebración del nacimiento del hijo de Dios, cada vez se ausentan y son pocos los que se aferran a mantener esta costumbre que antaño gozaba de la devoción y respeto.
Y se repite la misma historia como con las piñatas: “La gente no desea celebrar posadas, sino shows o fiestas en las cuales no están invitados los peregrinos, nacimientos o las piñatas”.
Un nacimiento es una tradición y en tiempos de los abuelos era algo casi sagrado que todo hogar que se apreciaba de ello debía tener bajo el pino navidad, adornos compuestos del establo, en donde se dice nació Jesús, rodeado de animales de granja, pastores (peregrinos) sus padres María y José, los Reyes Magos y ángeles que guiaron el camino al pesebre en Belén.
Ahora son pocos los que adquieren sus nacimientos y llevarlos a su casa para recrear el nacimiento de Jesús, no es tanto por su valor económico, pues los hay de variados presupuestos desde 300 pesos hasta mil pesos (dependiendo la devoción despertada), se ausentan y con ello parte de la esencia nostálgica de las posadas se va perdiendo para no volver jamás.
La tradición de la letanía por parte de los peregrinos al recorrer las casas de los vecinos solicitando “posada” y la respuesta, así como la alegoría que incita la festividad se ha ido apagando ante la influencia de culturas ajenas a la mexicana.
DALE, DALE, DALE NO PIERDAS EL TINO
No solamente la tradición invoca recrear el cantar la letanía de los peregrinos recorriendo las casas, buscando alojo para el nacimiento del niño Jesús, sino también el vencimiento y perdón del pecado que trajo consigo, y que es interpretado en el rompimiento de las piñatas que albergan los pecados y al vencerla se recompensa con su rico contenido.
