Migrantes huyen de la inseguridad y la falta de trabajo

0

-Buscan asilo en EU, pero los trámites están suspendidos.

Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Alejandro y Josué no se conocen pero ambos tienen algo en común que los identifica entre sí: Salieron de sus lugares de origen debido a los elevados niveles de inseguridad y a la falta de trabajo que empobreció a sus familias, por lo que esperan en la Casa del Migrante ‘Flores Méndez’ para solicitar asilo en Estados Unidos.

Josué tiene 33 años, es originario del departamento de Villanueva, Cortés, un pintoresco pueblo artesanal cutos habitantes se dedican en su mayoría al turismo, debido a lo atractivo de sus montañas y senderos, y se ubica a solo 25 kilómetros de San pedo Sula, la segunda ciudad más importante de este país.

Sin embargo, a fines de noviembre decidió abandonar Honduras debido a la elevada inseguridad provocada por las pandillas de delincuentes y la presencia de las Maras que se dedican a extorsionar a las personas, comercios y negocios de todo tipo, por lo que muchos de sus habitantes ya salieron de este lugar ante el temor de ser sus víctimas.

“No nos dejan emprender negocios propios, además de que no hay trabajo y hay mucha pobreza porque el gobierno nos da facilidades para salir de la pobreza”, explica.

Es trabajador de la construcción, pero hace otros trabajos de tipo manual, pero desde hace cinco que está sin poder trabajar debido a que las pandillas no los dejan, y los 350 lempiras que ganaba por día, algo así como 30 dólares, lo que es insuficiente para mantener una familia.

“Así no se puede vivir, y a ello se suma la delincuencia y lo caro de los alimentos. El gobierno solo nos da promesas y promesas pero no hace nada para ayudarnos, y por eso salí de mi país solo”, comenta al mencionar que cruzó la frontera con México por el lado más difícil, la selva,  luego de cruzar el río Suchiate, que sirve de frontera con Guatemala.

De Chiapas viajó siempre solo durante un mes, a veces a pie, a veces con ayuda de otras personas que lo trasladaron en vehículo, pero siempre cuidándose de que los agentes del INM no lo detectaran y detuvieran.

Dice que al llegar a Tapachula le ayudaron con comida y dinero para seguir su viaje hacia el norte de México; luego viajó por carretera hasta la ciudad de México para luego llegar a Monterrey, y de allí emprendió el viaje hasta esta frontera, en donde se encuentra temeroso de salir o el temor a un secuestro o ser asaltado, por su aspecto y su origen de extranjero.

De Guerrero

El caso de Alejandro no es menos patético. Es originario de un municipio muy cercano al estado de México, de donde salió el 10 de diciembre debido a los serios problemas que desde hace meses mantienen esta zona en serio conflicto debido a la inseguridad que prevalece.

Pero viene con su familia, y desde su pueblo natal contrató una persona que los trajo hasta este refugio de migrantes, fue tan rápido que solo tardó 12 horas en llegar desde aquel lugar.

“Dejé a mis padres y a mis animales, porque tenía una granjita de pollos y puercos, y vendía carne y huevos a la comunidad, pero todo lo vendía y malbaraté para poder llegar hasta aquí, pero la inseguridad fue la causa principal por la que dejé todo”, explica.

Unos familiares ya se encuentran viviendo en Estados Unidos, y es por ello que decidió emprender este penoso viaje, a sabiendas que no será nada fácil, ya que lleva consigo a su familia, a la que pretende darla una mejor vida en Estados Unidos.

Sin embargo, al igual que Josué, Alejandro tendrá que esperar hasta que el gobierno de Estados Unidos abra de nueva cuenta los trámites para la solicitud de asilo, por lo que ambos tendrán que esperar  tiempo hasta que se habrá la frontera a este procedimiento.

(Visited 1 times, 1 visits today)