Vive en el abandono, solo y sin recursos

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-Hombre de 88 años necesita ayuda institucional.

Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Abandonado y enfermo en el último rincón de una casa que no es suya,Marco Antonio Cruz Castillo, de 88 años, es un ex empleado de agencia aduanal que ya no recuerda su edad ni sabe en qué ciudad se encuentra porque su memoria, al igual que sus piernas y su salud, ya le fallan y no puede valerse por sí mismo; Miguel, también enfermo, le ayuda para amortiguar un poco sus eternas dolencias y sus carencias.

Así vive desde hace 40 años en la calle Andador 21 número 28 de la colonia Fovissste, y postrado sobre su cama o en silla de ruedas, tiene que esperar la ayuda que le brinda su cuñada, ya que su compañera falleció el año pasado y no tiene hijos que le puedan hacer menos pesada su carga.

–¿Sabe cómo se llama? Se le preguntó

–“…no recuerdo mi edad y no sé donde vivo…, ya estoy grande de edad y no sé dónde vivo…”, le

diceal reportero con dificultad, mientras Gloria interviene para decir que Marco Antonio

tiene88  años y que no puede ver debido a una diabetes no controlada.

Con una pensión de tres mil pesos mensuales sobrevive con muchas penurias y carencias, y si no fuera por un hermano y su cuñada, quienes también son adultos mayores, la carga de marco Antonio sería más pesada; pero ellos tienen que atender también su hogar y su precaria salud que comienza a fallarles.

La entrevista ocurre en la sala de esta modesta vivienda de interés social, hasta donde Marco Antonio llega en silla de ruedas, la que es empujada por Miguel, esposo de Gloria, ya que la mayor parte del día la pasa postrado en una desvencijada cama.

 

Completamente solo

 

La enfermedad y el abandono en que se encuentra ya afectaron su memoria y su lucidez mental, y de ello Gloria explica que hace cuatro años fue internado en el hospital del Imss, en donde uno de los médicos le dijo a la esposa de Marco Antonio que ya no tenía remedio su enfermedad, que estaba desahuciado, para que se hiciera cargo total del él, pero ella falleció en enero de este año, y quedó completamente solo y en calidad de abandono.

“Los dos vivían solos en esta casa, pero ella murió en enero, y mi esposo y yo lo atendemos todo el día y todos los días, y solo vive de su pensión mensual, pero es insuficiente para que pueda vivir bajo estas condiciones”, explica la mujer, quien señala que tal vez el Sistema DIF pudiera apoyar en el cuidado de Marco Antonio, porque ella y su esposo están enfermos y ya no pueden atenderlo.

Relata que dos médicos mujeres del DIF local lo visitaron y que solo le hicieron una revisión médica de rutina, “pero no le preguntaron nada porque solo lo revisaron y se fueron”, explica tras comentar que lo ideal sería que una institución se hiciera cargo de él, debido a su mal estado de salud.

Lo que desean Gloria y Miguel es que alguna autoridad de beneficencia social se haga cargo de Marco Antonio, quien está dispuesto a dar su pensión a cambio de cuidados médicos, pero hasta el momento esta solicitud no ha sido atendida.

“Quisiéramos cuidarlo, pero no podemos porque también somos adultos mayores y estamos enfermos. Yo tengo 73 años y mi esposo 74, y estamos descuidando mi casa y nuestra salud, por lo que queremos que alguna institución se haga cargo de él a cambio de su pensión, pero vienen y nos dicen que no clasifica  para estar en un asilo, y no nos dicen los motivos”, lamenta.

Dice que los problemas de salud de Marco Antonio requieren de atención especializada, y que ella y su esposo no tienen los conocimientos ni la preparación médica para atender a un adulto como su cuñado, quien requiere de cuidados especiales.

Pero la casa que habita Marco Antonio es propiedad de la hermana de Gloria, con quien nunca se casó, ya que vivían en concubinato, por lo que no la puede vender ni heredar al estar además, intestada, por lo que desde hace 40 años la habita, y no puede solventar los gastos de mantenimiento ni el pago de los servicios.

Aumentan casos de abandono

El caso de Marco Antonio es uno más de los cientos de casos de adultos mayores que sufren de abandono tanto en las calles como en sus propios hogares, y al igual que los enfermos mentales que deambulan sin rumbo fijo en esta frontera, se ubican entre las personas más vulnerables de la sociedad, al estar expuestos a enfermedades, desnutrición, malos tratos y muerte por falta de atención.

Un estudio realizado por el DIF nacional indica que este tipo de casos se agudizó durante la pandemia, al haber sido víctimas de encierro en sus propias casas, víctimas de violencia física y psicológica, y lo más grave, muchos de ellos han sido abandonados en las calles al no querer o no poder cuidarlos, en pocos casos existen denuncias formales por el abandono de estas personas.

El estudio indica que son adultos mayores de 60 años de edad quienes se han visto victimizados por sus familiares, problema que se agudizó durante la pandemia por motivos económicos de sus familiares, quienes los maltratan y en casos extremos los abandonan para despojarlos de sus bienes, ya que algunos padecen enfermedades crónico-degenerativas.

Durante el año pasado el DIF estatal de Tamaulipas registró un incremento de casi el 40 por ciento en este tipo de casos, al igual que las peticiones de ayuda por causas de descuido y abandono, “y por la pandemia algunas personas perdieron sus trabajos y no cuentan con ingresos como para alimentar y cuidar adultos mayores, lo que aumentó la cantidad de casos”, dijo una empleada del DIF de esta ciudad que prefirió el anonimato.

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