Tampico, Tamaulipas.-La depresión por el encierro en este tiempo de pandemia del COVID-19, así como la violencia intrafamiliar ha aumentado el alcoholismo, por lo que la iglesia católica reconoce el trabajo realizado por Alcohólicos Anónimos con los que coadyuva para otorgarles ayuda espiritual, pues cada vez se ve a personas más jóvenes con esta enfermedad.
En rueda de prensa, José Armando Álvarez Cano, Obispo de la Diócesis de Tampico, y al padre Christian Rojas, de la Iglesia del Sagrado Corazón de Ciudad Madero, acompañados de integrantes del Grupo de AA New York, hablaron de Alcohólicos Anónimos y la opinión de la religión católica.
“Iniciamos poniendo el dedo sobre una llaga muy grande que hemos tenido en este tiempo de pandemia, que ha sido la depresión y eso ha abierto muchas puertas al alcoholismo, sabemos que este problema se ha agravado en perjuicio de muchas familias, muchos hogares”.
Expresó que aún no terminamos de salir de esta situación tan grande y también se sabe que la zona sur es una de las más dañadas por la violencia intrafamiliar, que es el reflejo del abuso del alcohol.
“Esto nos lleva a tomar conciencia de la importancia de estos lugares de ayuda que son tan efectivos para quien los asume, ya tantos años y experiencias dan garantía de este tipo de procesos, de curaciones, por eso nosotros nos hemos reunido también para impulsar, respaldar, y ayudar a las familias a que encuentren un camino para sus hijos y esposos que puedan encontrar una ayuda, la cual no es económica, ni hospitalaria, sino de acompañamiento, que son los lineamientos más importantes de Alcohólicos Anónimos”.
Expresó que cada que tiene oportunidad con alguna persona le recomienda al Grupo Alcohólicos Anónimos, pero lo importante es la determinación, la libertad, con la que tiene que asumirse una actitud de ese tipo, no se trata de que se lleve a cuestas, sino aquella persona que va siendo consciente de que necesita ayuda, de que solo no puede con el problema y que es una enfermedad que también daña a las familias.
Destacó la importancia de dar a conocer estos programas para que las familias tengan opciones para este tipo de situaciones dolorosas por las que a veces atraviesan.
“Para todos es evidente este problema fuerte que se refleja en la falta de trabajo, el aislamiento, la frustración que se tiene de no tener lo necesario en la familia, el estar cerca en el trabajo interno de las familias como se ha tenido y tener a los hijos en las escuelas, todo aumenta la presión y a veces se toma esta puerta falsa que es el alcohol y que daña a las personas, y las relaciones entre las familias, es evidente que estos índices han aumentado, no conozco las estadísticas, pero si el contacto con las personas, las familias, las pláticas que he escuchado muestran un aumento considerable del alcoholismo”.
En cuanto al apoyo que brinda la iglesia católica, destacó que lo importante es que se destine una ayuda espiritual, por lo que dan seguimiento a todos los que los solicitan.
“Este en un programa eminentemente espiritual porque es una enfermedad espiritual y van ahí las personas van a la religión a la que pertenecen, la religión católica no es exclusiva, pero se ayuda en la salud espiritual que necesitan”.
Hizo referencia a que el alcoholismo es una enfermedad, y a veces cuesta trabajo acercarse, porque cuando se tiene un familiar que ingiere bebidas alcohólicas se le relaciona con la fiesta, la jerga, pero no se da cuenta uno que en el fondo está enfermo y al igual que otros familiares se puede enfermar de cáncer o COVID-19 y no se está en disposición de abandonarlo, también sucede lo mismo con esta enfermedad.
Sin embargo, pidió a las personas que se dan cuenta de esto, que no tengan miedo de acercarse, porque el gran problema del alcoholismo es el temor interno que se tiene de ser juzgado, porque ya ir a AA corre el riesgo de ser señalado, por lo que deben darse cuenta las personas que estar ahí es estar como en un hospital y le pueden ayudar a salir adelante.
Por su parte, Concepción dijo que pertenecen al Distrito New York que corresponde al primer distrito de Ciudad Madero, expresó que no es fácil para los padres de familia aceptar que sus hijos están cayendo en el alcoholismo, que es una enfermedad del alma.
“Si hay mujeres enfermas de alcoholismos, pero nos cuesta más acercarnos, acudir, porque desafortunadamente es una enfermedad que está más generalizada en el varón, pero eso no significa que no haya mujeres en esta situación, hay muchas, nuestro grupo tiene 8, pero hay más grupos, pero es importante que existimos, que es una cuestión de salud, si bien el COVID es una pandemia, el alcoholismo también, es mundial y no se detiene, nadie esta exento…por eso estamos en este programa para no volver a beber”.
Indicó que hay personas de 17 a 20 años en adelante, pero es difícil que los jóvenes se queden, se van, pero después regresan convencidos de que se les ayudará.
“Al dejar de beber un alcohólico o alcohólica, mínimo 6 personas a su alrededor encuentran un alivio y solución, un poco de tranquilidad”.
Hizo hincapié en que el Grupo New York no cerraron durante la pandemia, y está ubicado en calle 5 en la colonia Jardín 20 de Noviembre, incluso se tuvo que abrir sábado y domingo, y solo se necesita que hombre o mujer quiera dejar de beber.
“El alcohol solo es el detonante para circunstancias internas que tiene el ser humano, por eso hay un punto en el programa, que dice que hay que hacer un autoanálisis de mi propia vida y encontrar que pasó, porque bebo, porque muchos dicen porque sí, porque me gusta, y no es así, hay circunstancias internas, que a través de ingerir alcohol empiezan a tener ese valor que no tienen sin él”.
Otra de las integrantes de este grupo dijo que se va usando el alcohol como un bastón para poder desarrollar sus actividades. “Han llegado de 17 años al grupo un tiempo y se van, los que más se quedan son los adultos”.
Por último, el obispo de Tampico resaltó el trabajo que hace este grupo de Alcohólicos Anónimos llevando incluso pláticas a las escuelas por lo que pidió a los directores de esas instituciones educativas les abran las puertas porque hay que reconocer este problema, no se debe cerrar los ojos a la realidad, porque algunos tomarán frente a sus padres, pero otros no y lejos de ellos eso se agrava.
