Reynosa, Tamps.-Desde que uno ingresa al centro recreativo “La Playita” le llega de lleno toda clase de aromas deliciosos que se cocinan a la sombra de los árboles o bajo las palapas, además del animado entretenimiento de las familias que disfrutan el descanso, siempre hay alguien que atento vigila y sigue los preparativos de la comida que será compartido por todos.
Conforme se va adentrado el humo predomina e impregna el ambiente, es el pollo y carne asada que se prepara, pescados fritos o toda clase de alimentos que son elaborados por las familias y que es casi un ritual familiar “prender el bote” es una religión en las vacaciones y estrecha los lazos amistosos o afectivos entre los comensales.
Es el feliz retorno a este espacio de recreación familiar que por espacio de dos años estuvo vedado y condicionado a disfrutarlo, como ahora este fin de semana lo hacen miles de familias que no viajaron y se quedaron en la ciudad, aunque también ansiosos de escapar del estrés urbano.
Sin duda alguna, estos días “santos” el centro recreativo “La Playita” es el mayor asadero colectivo de la ciudad, todo mundo prepara el pollito asado, carne o mariscos igual pasan por los asadores que en muchos de los casos son producto del ingenio de la improvisación, tapas de ventiladores, rines de acero, o simplemente una parrilla de algún refrigerador, todos son buenos a la hora de “prender el bote”.
El presupuesto económico no está reñido con las familias que vacacionan en “La Playita”, desde un accesible pollo asado a cortes fines o pescados o guisos preparados, a la hora de comer no hay distingos sociales, las familias se reúnen alrededor de las viandas y disfrutan del placer de estar juntos.
Es así como transcurren las horas y los días de descanso en “La Playita”, unos llegan y otros se van y en el ambiente se resguardan por un buen rato los vestigios de la reunión y comida que apenas unas horas antes compartieron familias que lo único que deseaban eran descansar, estar juntos y celebrar la vida y oportunidad que ha dado la Pandemia.
