-Decenas de niñas y niños sufren el drama de sus padres.
Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Hambrientos, fastidiados, agotados y molestos, cerca de dos mil haitianos, la mayoría mujeres con niños y embarazadas, son rechazados de los albergues que hay en la ciudad por la falta de cupo, pero esta negativa de asilo temporal ya provoca pequeños brotes de molestia afuera de los refugios, y ponen en evidencia a las autoridades municipales que ya fueron rebasadas por este fenómeno que amenaza con desbordarse si no hay una atención inmediata.
Los cuatro refugios de la ciudad, uno municipal, otro administrado por la Diócesis católica y dos más por organismos religiosos no católicos, se encuentran al máximo en su cupo, por lo que estos migrantes ya están desesperados, hambrientos e inconformes por la falta de atención a sus demandas.
Deambulan de un refugio a otro con la esperanza de ser recibidos, aunque solo sean sus hijos y esposas, algunas de ellas en evidente embarazo.
Unos esperan sentados en las banquetas, y otros caminan sin rumbo, molestos por no tener respuesta a su demanda de asilo en Estados Unidos; decenas de ellos rodean a una mujer que dijo ser licenciada, pero que en tono molesto dice a los migrantes que entienden español, que se vayan a otros lugares porque en esta ciudad no serán recibidos por falta de cupo.
“No hay nada definido, y estamos haciendo una lista para que se vayan de aquí porque todo esto está muy insalubre y no dejan pasar los carros…y solo vine como voluntaria y necesito que se dispersen porque esto es muy insalubre para las personas de la tercera edad que están dentro del albergue, y ellos tienen que buscar donde rentar y tienen que trabajar, o que se regresen a su lugar de origen”, dijo la mujer en tono amenazante, aunque no es funcionaria ni trabaja para el ayuntamiento.
“No podemos hacer nada porque el consulado no ha dicho nada y no tenemos nada autorizado para ellos”, dijo en forma tajante la mujer que fue rodeada por decenas se haitianos que desesperados no daban crédito al hecho de que no serán recibidos en el refugio por estar saturados.
Este refugio se ubica en el cruce de las calle Madero y Juárez, a escasos 200 metros de la presidencia municipal, hasta donde acuden algunos, pero no son recibidos por ningún funcionario, ya que no existe una comisión de regidores orientados a atender el fenómeno migratorio.
Niños y niñas sufren más
Entre la multitud se aprecian decenas de niños y niñas menores de 10 años; lloran y se quejan de la incomodidad en que se encuentran pero no comprenden el drama por el que han vivido durante meses, un drama que ya es incertidumbre, dolor y mucho miedo.
Fanny es una niña de escasos seis años, sirve de intérprete para este reportero, ya que habla tan bien el español como el francés, y explica lo que todos dicen: No los reciben en los refugios porque están todos llenos.
Un grupo de integrado por hombres, mujeres y niños llegó el sábado desde Monterrey, y aunque estuvo varios meses en Tapachula, Chiapas, el trámite o papeleo para estar legalmente en México les tardó 9 meses, pero Danes, un joven de 30 años ya hizo el trámite y solo espera enlistarse para ser llamado por las autoridades migratorias de Estados Unidos, algo que puede tardar varios meses.
“No me han resuelto nada. Me dicen que el resultado me lo darán por correo (electrónico), pero no me ha llegado nada”, menciona en tono conformista ya que nadie le dice con precisión una fecha.
Salió de Haití debido a la violencia motivada por la guerra entre las pandillas, a que no hay trabajo, y porque esta situación no les permite vivir bien, y prefieren salir del país para buscar una mejor vida en otros lugares.
Danés está sentado en una banqueta cerca del refugio municipal, a su lado lo mira fijamente su pequeña hija mientras su esposa, una joven mujer embarazada, escucha indiferente la plática con el reportero.
Dice este migrante que desea trabajar en lo que sea para poder mantener a su familia, pero no puede porque no tiene el documento que le autorice trabajar en México, por lo que regresará a Monterrey en donde las condiciones son mejores que en esta frontera, puesto que su esposa está embarazada, y lamentó que en este peregrinar los niños y las mujeres sean los que más sufren por las malas condiciones en que tienen que esperar para ser atendidos por las autoridades migratorias estadounidenses.
El alboroto generado por estos migrantes fue tanto que fue necesaria la presencia de la Policía Estatal para mantener el orden, pero su autoridad fue también rebasada y los oficiales solo se limitaron a participar como observadores en un constante ir y venir de personas con algunos documentos en mano.
El peregrinar de los haitianos es a toda hora. Van de la Casa del Migrante ‘Flores Méndez’, ubicada en el sector aduana, al refugio municipal, y de allí caminan hasta la casa del Migrante Nazaret, cerca del bulevar Colosio, pero nadie logra el ingreso porque estos refugios están saturados.
Mientras esto ocurre autoridades municipales, de protección civil, y de las diferentes corporaciones de seguridad pública, que incluye a la Sedena y la Guardia Nacional, estaban en una reunión de seguridad, y posiblemente trataron el tema del fenómeno migratoria que puede salirse de control si no se atiende en estos momentos.


