La agenda pública de Américo

Conforme se acerca el día en que Américo Villarreal tome posesión como gobernador constitucional de Tamaulipas, luego de una intensa y difícil campaña política que estuvo invadida de todo lo malo, de todo lo bueno y de todo lo complicado que puede tener una experiencia electoral de este tipo, las expectativas en torno a la forma en que gobernará el Estado, y la manera en que dará cumplimiento a sus promesas y a sus compromisos con la sociedad, han levantado muchas expectativas y mucha esperanza entre los tamaulipecos.

Ello se debe a que en estos momentos en que el país y Tamaulipas en particular viven momentos de tensión motivada por una inflación histórica que golpea muy duro la economía familiar, así como el constante encarecimiento en el precio de productos de consumo básico, provocan entre los tamaulipecos, todos sin excepción, una enorme posibilidad de que las promesas del candidato se cumplan a cabalidad.

Esto se llama expectativa, y no es otra cosa más que el deseo irrefrenable de la sociedad, para que lo prometido se cumpla y de esa manera el fantasma de caer en una peor situación se desvanezca y no ocurra, pero desafortunadamente las expectativas de este tipo no siempre se cumplen, aunque cuando Américo sea oficialmente gobernador de Tamaulipas sus promesas pueden ser una realidad fundamentada en el fracaso de experiencias políticas anteriores, experiencias que nunca fueron sustentadas ante las expectativas que la sociedad colocó en los gobiernos del PRI y luego en los del PAN.

Atrás ya quedarán los miedos y los temores que surgen con dichas expectativas, los que darán su lugar a la esperanza de que ahora sí las cosas mejorarán en Tamaulipas; solo resta esperar y comprobar si en realidad Américo Villarreal será el mandatario y el líder que la entidad necesita, y que no será otro fantasma.

Pero esas expectativas no son solo en el aspecto social, también lo son en lo político y en lo económico, las que se convierten en proyecciones a corto y mediano plazo en nuestra entidad, y que se fundamentan en los errores cometidos por anteriores administraciones, una coyuntura que deberá ser aprovechada por Américo para no repetir la historia y hacer otra nueva, una mejor, pero si estas expectativas no se cumplen o no fueran cumplidas, la sociedad podría caer de nueva cuenta en un estado de decepción y rechazo hacia el nuevo gobernante, algo que ya no es deseable.

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Es por ello que Américo Villarreal deberá tomar muy en cuenta el que los tamaulipecos se han interesado mucho más en la política a partir de la Victoria de López Obrador en el año 2018, y de las siguientes victorias del 2021 y 2022.

Pero este interés radica mucho en la preocupación que se tiene de los acontecimientos cotidianos que afectan la vida social.

La participación de la sociedad en la toma decisiones, surge de su ya elevada participación electoral, y tiene como consecuencia una mayor actitud crítica hacia la política y hacia los políticos, lo que le está dando forma a un nuevo estilo de participación ciudadana, nueva en su forma y nueva en su contenido, pero muy apegada a los nuevos canales de comunicación y de participación social.

Este nuevo modelo demanda cada vez una mayor atención de los políticos que se han encargado de fragmentar los escasos espacios de comunicación y de participación existentes, y ha dado lugar a nuevas formas para el debate, formas que a veces llegan a la confrontación, y otras al consenso, pero que juntas integran una nueva cultura política, más democrática, más participativa, y con más espacios de participación ciudadana.

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La captura del capo de capos en México, Rafael Caro Quintero, ocurrida el pasado fin de semana, fue tan espectacular como anunciada desde el 2013, año en que fue liberado gracias a huecos legales que permitieron a sus abogados sacarlo de la cárcel para que continuara con sus actividades delictivas.

Antes de su nueva captura la atención de los mexicanos estaba centrada en los elevadísimos niveles inflacionarios que tiene en las nubes los precios de la canasta básica, así como las investigaciones en contra del ex presidente Enrique Peña Nieto, y el Talk show de la gobernadora de Campeche, Layda Sansores en torno a los dislates del presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno.

Pero estos eventos pasaron a segundo plano con la espectacular noticia de la captura del ‘Narco de Narcos’, en una acción tan mediática como efectiva, y que curiosamente elevó los caídos bonos del presidente López Obrador, luego del fracaso de su reunión con Joe Biden en la Casa Blanca.