El falso grito

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El Grito de Independencia, no es otra cosa más que la arenga nacional que recuerda el inicio de la lucha por la independencia… sin que haya una verdad histórica sobre esta celebración. Por ejemplo, en lugar del 27 de septiembre de 1821 que es cuando verdaderamente se oficializa el triunfo de este movimiento.

El título de hoy, también se refiere a que la historia oficial -la que cuenta la clase política en el gobierno, sin considerar el color del partido- que sigue sosteniendo es la noche del 15 de septiembre de 1810… La verdad es que fue la madrugada del día 16 del mismo mes y año, porque cuentan, los que sí saben de historia nacional, que fue entre las 4 y 5 de la mañana. No a las 11 de la noche.

No falta quienes aseguren que la fecha se movió, porque los miembros del Club de Lambiscones Unidos, quisieron lisonjear al presidente Porfirio Díaz, cuya madre -Petrona Moridio su grito de parto el 15 de septiembre, pero de 1830.

La lucha por la independencia se dio en estas tierras conquistadas por los iberos y debido a los excesos que los representantes de los reyes españoles tenían, no solo con los originarios de territorio azteca, sino también con sus compatriotas que habían tenido la mala suerte de nacer aquí y nunca pudieron regresar a Europa.

Uno de los grandes problemas de la política a la mexicana se refleja esta noche de celebración, porque siguiendo el protocolo de las Fiestas Patrias, el gobernador tiene la ceremonia principal en la capital del Estado. Es decir, en la ciudad sede de los Poderes de la entidad.

En Tamaulipas, mientras fue el mismo partido político el que gobernaba el estado y el municipio, había acuerdos y generalmente el Ayuntamiento cedía al Poder Ejecutivo del Estado la ceremonia y hasta se promocionaba para que los ciudadanos acudieran frente al Palacio de Gobierno para la fiesta.

El “Muchacho Alegre”, antes del tricolor, ganó las elecciones por los colores de Acción Nacional (1993), por lo que Gustavito, el de los negocios clausurados por COEPRIS hace unos días, hizo su fiesta patria en la sede del Ayuntamiento, simultáneo al del gobernador Manuel, El Sombrerito Bailador, Cavazos Lerma.

Se la hizo el primer año y el hombre de baja estatura, pero gigante en sus berrinches, dicen que, en venganza los años subsecuentes impuso su moda de que la ceremonia del Grito de Independencia en Tamaulipas, sería en los municipios más importantes, por lo que se interpretó como “castigo” a los victorenses por seguir más a Gustavo Cárdenas Gutiérrez, por cierto, ahora del Movimiento Naranja.

El Grito de este septiembre del 2022, último del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca del partido Acción Nacional, parece será un espejo del pasado, no es Gustavo Cárdenas del entonces PAN, es Eduardo Gattas de Morena y en el Ejecutivo Estatal no es Manuel Cavazos Lerma del PRI, ahora es Francisco García del PAN.

Desconozco si será cierta la información que circula sobre la asistencia del gobernador electo, Américo Villarreal Anaya, al Grito de Morena en Victoria, pero me parece que, de ser así, sería un desacierto a la investidura no del de Reynosa, más bien del Gobernador en turno.

En un cambio de tema y motivado por las últimas noticias sobre la incorporación de

la Guardia Nacional a SEDENA y la permanencia del ejército mexicano en las calles hasta el 2028, además de las imágenes de la televisión nacional de los soldados mexicanos en el territorio nacional.

Las reflexiones giran en torno a la muy triste imagen del ejército mexicano que deja ver la televisión, cuando en otros tiempos con solo ver un soldado, inspiraba respeto, temor, obediencia y hasta sumisión a las órdenes que daba a la población civil.

No niego hubo abuso del militar contra la ciudadanía en cientos o miles de casos, pero tampoco el que la sola figura del ejército, obligaba a un cambio de conducta de la población.

Lamentable es que ahora las fuerzas armadas del país, huyan, se oculten, sean golpeados, heridos y hasta enviados al hospital como consecuencia del enfrentamiento con civiles desarmados del sexo masculino o femenino, desde jovencitos, ancianos, adultos y hasta niños, que lo mismo usan palos, piedras, machetes y los propios puños.

¿Dónde están los antes temidos militares?

¿Para qué meten más militares a ser golpeados por la ciudadanía?