La percepción social, en relación a unos temas es el desconocimiento de acciones de gobierno -los tres niveles- que regularmente se ocultan por años, incluso sin haber necesidad.
Los especialistas reconocen que cuando hay necesidad de la información, los números no son oficiales, son mediáticos. El mejor ejemplo es el campo de la educación, donde desconocemos el número exacto de trabajadores de la educación.
No pretenda conocer el número de profesores en total; por nivel; con o sin perfil docente. Tampoco, si intenta conocer la fuente de financiamiento docente – plaza federal, federalizada o municipal -por cierto, pensé que no había, reconozco mi error-.
Sabemos que ¿hubo? docentes que se jubilaron con tiempo completo federal y tiempo completo federalizado que ¿trabajaron? en forma simultánea. La norma solo autoriza 40-42 horas a la semana. Es decir, ¿un profesor trabaja o trabajó? 80 horas a la semana. En esto existe una incompatibilidad horaria.
Los aficionados, simpatizantes a conocer o participantes de la política estatal, percibimos la inquietante guerra mediática de este último mes de gestión del Ejecutivo que se va: Francisco Javier García Cabeza de Vaca y de que llega: Dr. Américo Villarreal Anaya.
Los hechos son varios escenarios estatales que dividen la opinión en favor o en contra de la administración cabesista, que por cierto está a escasos días de concluir, por lo que el ruido y hasta escándalo en las distintas formas de comunicación.
Espontáneamente o por encargo, una parte del magisterio tamaulipeco está elevando su protesta sobre un bono ofrecido por el presidente Manuel López para aquellos trabajadores de la educación que ganan menos.
La convocatoria a la protesta pública en la escalinata principal del Palacio de Gobierno del Estado hace unos días, logró reunir un buen número de trabajadores de la educación, entre docentes y de apoyo a la docencia, unificados en su exigencia y hasta en su forma de vestir, que les fotografía con el mismo color de playera.
Las declaraciones de funcionarios de la Secretaría de Educación de Tamaulipas y de dirigentes sindicales de la Sección 30 del SNTE, convienen en que la protesta magisterial es válida, aunque ya se hizo el pago de una parte del personal, faltan todavía 58 millones de pesos que se adeudan a los trabajadores de la educación.
Reporta el periodista Antonio Hernández que este miércoles se reanudan las pláticas entre el Gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca y los dirigentes del grupo de docentes, anticipando que el faltante del bono corresponde a la Federación que no ha enviado al estado.
Los esfuerzos de las autoridades tamaulipecas han intentado comunicación con el oficial mayor de la SEP, Marco Antonio Abaid Kado, pero hasta la fecha no respondió las llamadas telefónicas del secretario de Educación.
Ante la negativa del alto funcionario federal de Educación Pública, la instrucción del gobernador es acordar la reanudación de pláticas y empezar a pagar el recurso a los maestros de Tamaulipas.
Como información adicional destaca que el bono del gobierno federal no es unificado a una cantidad, pues obedece a distintas categorías y montos, de acuerdo al tipo de nombramiento que tenga el trabajador.
La idea de la administración pitufa es que los maestros ya no estén en la espera de que la partida presupuestal federal llegue a Tamaulipas y lo más pronto posible se haga llegar a los trabajadores del magisterio el anhelado bono.
La pregunta final… ¿El movimiento magisterial en Tamaulipas fue provocado por algún político o espontaneo de los maestros?