La violencia obstétrica una realidad cotidiana, que afecta al 33% de las mujeres, mismas que en las salas de parto reciben todo tipo de agravios, de ahí la necesidad de que por ley se les proteja.
“Este tipo de violencia contra las mujeres comprende desde regaños, burlas e ironías, hasta insultos, amenazas, humillaciones, manipulación de la información y negativas de tratamiento, entre otras circunstancias, inclusive, en algunos lamentables casos se ha llegado a la esterilización sin conocimiento o consentimiento”. Argumentan Diputados locales.
Por lo anterior con reformas a la Ley de Salud del Estado, se incorpora el derecho de las tamaulipecas a estar acompañadas durante el parto, a fin de prevenir y erradicar cualquier caso de violencia obstétrica cometido en su perjuicio.
Lo anterior, genera un compromiso entre las y los profesionales de la medicina con la persona que acompañe a la mujer en la labor de parto, además, implica la realización de diversas acciones por parte de las instituciones de salud del estado.
Asimismo, se involucra a las partes interesadas para mejorar la calidad de la atención y eliminar las prácticas ofensivas e irrespetuosas para así enaltecer la dignidad de las mujeres.
La acción legislativa aprobada por el Congreso, refrenda el compromiso con las mujeres, quienes podrán ser acompañadas por la persona de su confianza y su elección durante el parto y puerperio, incluyendo el procedimiento de cesaría, en las instituciones de salud públicas y privadas.
Ello, siempre y cuando no implique un riesgo para la paciente, el recién nacido o nacida, las maniobras a realizar por las y los especialistas de la salud y cuando las condiciones médicas e infraestructurales lo permitan:
“Todas las mujeres tienen derecho a recibir el más alto nivel de cuidado en su salud; mismo que incluye el derecho a una atención digna y respetuosa en el embarazo y el parto, sin violencia ni discriminación, ya que al sufrir trato irrespetuoso, ofensivo y negligente durante esta etapa se ven amenazados los derechos a la vida, la salud y a su integridad física”.
Fundamentan que la violencia obstétrica, representa una forma de violación a los derechos humanos y reproductivos de las mujeres.
De acuerdo a cifras obtenidas a partir de la Encuesta Nacional de la Dinámica y las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), el 33.4% de las mujeres que dieron a luz entre 2011 y 2016 en el país, sufrieron algún acto de violencia obstétrica.
Uno de los mecanismos implementados para tal efecto, ha sido permitir el acceso de una persona de confianza de la madre, a la sala de parto; a fin de que esta, le acompañe durante el proceso de alumbramiento y recuperación del mismo.
