Una realidad innegable es que todos los mexicanos que trabajamos y recibimos la retribución por ello, o por cualquier percepción financiera, debemos pagar impuestos a los gobiernos federal, estatal o municipal, según la atribución que le confiere la misma ley a cada uno.
Según la ley, todos tenemos oportunidad de que se nos condone (no paguemos) alguna cantidad, aunque para ello debemos exigir la factura que ampare la compra o el servicio que recibimos para el logro de un bien, relacionado a nuestro ejercicio laboral o comercial.
Como el lector recordará ya hubo un buen apretón hacendario con amenaza a los trabajadores de no poder cobrar su salario si no estaban regularizados en temas fiscales, aunque ante el cúmulo de solicitudes, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP) echó pasos atrás y prorrogó la fecha que vence este 31 de marzo.
El PERO es que hay requisitos infranqueables para lograr una factura válida para SHyCP, requisitos tanto para el receptor y como para el emisor, porque ambos somos contribuyentes.
El caso es que a partir de este 1 de abril los contribuyentes debemos presentar la Constancia de Situación Fiscal (CSF) para emitir o solicitar facturas… pero no es todo, también para cobrar la nómina, según lo establece el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
La CSF debe contener la contraseña o la e.firma, donde se encuentran datos de autenticación para generar la constancia que se podrá imprimir directamente o guardarla en un dispositivo. Desde luego, de no hacerlo será imposible poder obtener una factura, generarla y/o cobrar recursos, salarios, prestaciones, etc.
SALUD TERCEMUNDISTA
El término tercermundista surgió en el sexenio presidencial de Don Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) señalando a los países de este sector como los más pobres, los que estábamos en vías de desarrollo, sin señalar una región específica determinada, pero ninca hizo falta porque tradicionalmente son los mismos, México a la cabeza.
El subtítulo intenta dar a entender que una noble institución como la de la salud, es un gran apena denunciar la pobreza extrema en la que se ¿atiende a los derechohabientes?, bueno, al menos mal simulan hacerlo con paliativos.
Hacia principios del sexenio federal, la presidencia de la República, creo el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) como el organismo de la Secretaría de Salud con la finalidad proveer servicios de salud a las personas no derechohabientes a ninguna institución del Sistema Nacional de Salud, pero coordinar los servicios del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
Sin duda las intenciones fueron buenas. La realidad es que el INSABI tiró a la basura lo hecho por otros gobiernos y la Salud Publica de los mexicanos disminuyó a gran escala, desde la falta de medicamentos, especialistas e instalaciones, a pesar de que año con año son rechazados aspirantes a estudiar la licenciatura o una especialidad médica.
Incluso el gobierno federal ha hecho gala de médicos extranjeros contratados para atender los altos índices de enfermedad en sectores específicos, aunque no se ven avances, no hay informes de avance y los hospitales dan lástima, solo de ver las largas filas esperando atención.
En mayo de 2019, apenas a unos meses de iniciado el sexenio, se designó al segundo director, esta vez el Lic. Zoé Alejando Robledo Aburto, profesional especializado en temas de política internacional, procesos electorales, estrategia política y tendencias sociales.
La prensa ha sido benévola con el IMSS, aunque el lector cotidiano atestigua los pasillos y corredores cercanos al área de Urgencias Hospitalarias, invadidos por camillas con enfermos, porque las camas son insuficientes, lo que se entiende que en época de Pandemia las puertas hospitalarias se cerraron.
¿Cuántos fallecimientos por crisis de salud, derechohabientes del IMSS u otra Instituciones de Salud Pública, se han registrado por falta de medicamentos, desde diálisis, hemodiálisis, quimioterapias o cirugías de urgencia?
Los mexicanos no tenemos otra cosa más que conformarnos por la ingobernabilidad en la salud de los compatriotas.