Certidumbre es una palabra cuyo significado es ‘conocimiento seguro… certeza’. Por el contrario, el título de hoy se traduce en duda, inseguridad, indecisión. Y lo último es vivido por los mexicanos en edad de votar, por lo menos los últimos 60 años.
Porque antes y ahora el partido en el poder luce los nombres de algunos personajes, principalmente varones para ocupar la presidencia por un sexenio y convertirse en la figura principal del país.
La prensa y los medios antes llamó “Los Tapados” caracterizándolos de diferentes formas para cubrirles el rostro y, desde luego, todos con camisa blanca, corbata oscura y traje igual. Nunca hubo una “Tapada”. Tiempos del PRI y después del PAN.
La “4 Transformación”. Mario Delgado presiente de Morena, pidió un minuto de silencio por la muerte del “Tapado”, pero lo que no dijo es que el presidente de todos los mexicanitos rebautizó a esos personajes llamándolos “Corcholatas” y a diferencia de tiempos pasados, esta vez Manuel López se autonombró “El Destapador”.
Dicen los que presumen de saber, que en las entidades que conformamos la RM, son los gobernadores emanados de Morena quienes serán los minidestapadores, porque el Gran destapador (antes era el Gran Dedo) será quien autorice la lista final, porque la lógica dice que él también pudiera tener corcholatitas que pudiera ‘recomendar’.
Los tiempos, siguen igual. Con otros nombres, pero los actos protagónicos siguen igual, porque sin dudarlo, el Revolucionario Institucional no solo gobernó, sino que fue el maestro que enseñó y el dueño del balón, ahora, tiene cuna del PRI, lo mismo que muchos de sus colaboradores más cercanos.
Dice un curtido del periodismo tamaulipeco que “…la mayoría de las candidaturas para la elección concurrente de 2024 en la región, se resolverán entre jóvenes; visualizados éstos como damas y caballeros menores a los cincuenta años de edad…” y puede ser que esa pluma tenga razón, aunque hay compromisos que no se pueden eludir ni en una coalición, ni en otra.
El gran problema es poder unificar los interese particulares, partidistas y sociales para obtener candidaturas capaces verdaderamente de competir y ganar la alcaldía, la diputación local y federal, así como la misma presidencia de la República. Si es que no se cumple el temor de que México se convierta en un nuevo Nicaragua, Cuba o Venezuela.
Analistas políticos nacionales han declarado que la popularidad del tabasqueño, originario de Tepetitán, municipio de Macuspana, es innegable y le reconocen como auténtico líder del Movimiento que lo llevó a la presidencia en el 2018, por lo que será su preferencia electoral la que se imponga en 2024.
De ahí la conclusión de que las “corcholatitas” locales tendrán que ser abiertas totalmente desde Palacio Nacional, aunque pudieran aflojarse desde el Palacio de 15 Hidalgo, si es que algún emisario no se entromete.
Dicen los que presumen de saber, que cada uno de las Corcholatas Mayores, que compiten por la Silla Grande del País, tienen ya nombrados a sus representantes que están haciendo la chamba y no falta quien hable de que la propaganda a favor de Doña Claudia está muy repartida en Tamaulipas.
Con menos, pero que existe, el excanciller, Marcelo Ebrard Casaubón, ya ha declarado que la ex jefa de gobierno de la CDMX, está gastando mucho más de los cinco millones que le dio Mario Delgado para promoverse.
Por su parte los complicados tiempos que viven los dirigentes y militantes del Revolucionario Institucional, de Acción Nacional y de la Revolución Democrática, en Tamaulipas es muy difícil encontrar buenos candidatos (hombres o mujeres) que tengan una estatura para enfrentarse al aparato de gobierno.
Se me ocurre que por imagen política, juventud, empuje y dinamismo, Alejandra Cárdenas, ahora diputada local, es buen prospecto para la Presidencia Municipal de Victoria, aunque está la figura de otros exprísistas y Panistas, que pudieran tener responsabilidad en la historia de los desfalcos en administraciones pasadas.
También es cierto que Victoria sufriría exactamente lo mismo como cuando ganó Gustavo Cárdenas por Acción Nacional, pues meses atrás había renunciado al Tricolor porque la candidatura que buscaba se la dio el Gobernador al Dr. Castro Medina.
Los victorenses fueron sacrificados y hasta el Grito del 15 de septiembre se lo llevó el gobernador a otros municipios, pero no en Victoria. Lo mismo sucedió con Cabeza de vaca, cuando se puso al tú por tú con el tabasqueño, éste nunca se paró en la capital y muchas cosas fueron negadas, hasta que ganó el Dr. Villarreal Anaya.
¡Niéguemelo!