-Le desearon bendiciones y éxito en su nueva encomienda como Arzobispo Coadjutor de Morelia.
Tampico, Tamaulipas.-Emotiva despedida dieron hoy al obispo, monseñor José Armando Álvarez Cano, en el auditorio Municipal de esta ciudad la tarde de este martes, los feligreses de distintas parroquias de la Diócesis de Tampico, al frente de la cual estuvo 5 años y medio y le desearon bendiciones y éxito en su nueva encomienda como Arzobispo Coadjutor de Morelia.
En el sitio, el Obispo de Tampico quien estuvo acompañado de sacerdotes, escuchó el agradecimiento de cada uno de los sectores, y todos los presentes encendieron sus velas y entonaron la canción de “Amigo”; mientras mostraban cartulinas amarillas en donde le daban las gracias.
Con sentimientos encontrados por la partida a Morelia del Obispo, los cientos de fieles escucharon primero al padre Servando, quién habló a nombre de los sacerdotes; luego tocó el turno a quien representó a los matrimonios y familia, Marco Antonio y Flor María Briceño; también habló Rogelio a nombre de los jóvenes y Eliseo Treviño en nombre de los empresario; entre otros que lo hicieron a nombre de los niños, de la tercera edad, de los empleados y obreros.
Todos y cada uno de ellos le agradecieron que los haya pastoreado en la fe durante 5 años y medio, y sobre todo durante la pandemia del COVID-19, que fueron tiempos difíciles, le desearon bendiciones y todos los parabienes en su nueva encomienda.
“Todas estas palabras se que no son para mi sino por lo que puedo representar como persona al frente de esta comunidad, sé qué habla el corazón, habla del cariño que me tiene y que yo les tengo también a ustedes, y esto pues lo agradezco para Dios, por la gloria, la alabanza y pues todo lo mejor, así es que reparte los dones y nos hace caminar. Hace 5 años y medio llegué yo también a esta comunidad recordamos verdad fue toda una fiesta para llegar y ahora es una fiesta para irme, y por eso tengo que darle gracias a Dios”.
Expresó que esto ha sido para él una experiencia extraordinaria de cariño, una experiencia muy hermosa de apertura de muchos de los presentes, de generosidad.
“Yo me voy con muchas bendiciones para mi vida en este tiempo y con muchos buenos ejemplos de parte de ustedes, eso me ha ayudado a mí a amar más a Dios, a quererlo más, con todo los ejemplos de ustedes, realmente he encontrado personas comprometidas con su fe, he encontrado personas que aman a Dios, y que son capaces de expresarlo en el amor a su prójimo, es verdad que nos faltan muchas cosas, pero les falta un largo camino como iglesia nunca podemos llegar a la que el señor nos dijo sean perfectos, solo el padre celestial es perfecto, nos queda un trecho muy largo por recorrer a todos”.
Enfatizó que la experiencia es de mucho trabajo, y si hizo cambio en las personas, fue porque las personas también se acercaban a Dios y a los sacerdotes.
“Los obispos estamos por tiempo como decían aquí, con esa tienda de campaña lista para cuando Dios nos siga llamando y seguir adelante nuestra misión, creo que pues como dicen todos nos da tristeza, pero estamos bien contentos que se vaya por la responsabilidad siempre ha resultado eso, y yo le agradezco a Dios esta encomienda que se nos da, pues sin su ayuda no podría realizarla, cada encomienda que hemos ido llevando desde que nos hicieron sacerdotes trato siempre es nuestra palabra todo por tu gracia, nadar sin tu gracia”.
Monseñor nació en Jiquilpan, Michoacán, el 30 de enero de 1960, descubrió su vocación desde joven. Se formó en el Seminario de Zamora y fue ordenado sacerdote en 1986. Su camino pastoral lo llevó a servir en Perú y, posteriormente, a obtener un posgrado en Teología Pastoral en la Universidad Pontificia de México.
Posteriormente, el Obispo de Tampico, José Armando Álvarez Cano, ofició una misa de acción de gracias, en el auditorio municipal de esta ciudad.



