El Servicio Geológico de Estados Unidos explica que las tierras raras son minerales que sirven para fabricar más de doscientos productos no solo para computadoras, también para los vehículos eléctricos e híbridos; los nuevos monitores de pantalla plana y televisores.
Y, no olvidemos que, por supuesto, son fundamentales para la guerra. Para desarrollar drones, láseres, sistemas de radar, de sonar y hasta para las mirillas de precisión de las armas.
Un simple imán es la ejemplificación más cotidiana de para qué sirve una tierra rara y ya en su versión más sofisticada, una tablet o un tablero con GPS en un vehículo, no serían posible sin su presencia. ¿Pero realmente son tan raras? El geólogo Manuel Regueiro puntualiza que las tierras raras no son realmente “tierras”, sino un grupo muy variado de elementos químicos.
Tampoco son tierras tan escasas ya que algunas son bastante abundantes como sucede en particular con el cerio muy presente en la corteza terrestre y que es muy parecido al cobre.
¿Por qué se les llama tierras raras? De acuerdo con Regueiro, en la historia de la química, a los óxidos se les catalogaba como tierras y a este grupo de elementos empezó a llamársele de esa forma; y con el paso de los años, sobre todo en la era actual, se han convertido en un bien muy preciado.
El Colegio Oficial de Geólogos de España explica que fundamentalmente se trata de óxidos y minerales, la mayoría asociados a cuatro tipo de rocas: 1) Carbonatitas, unas rocas ígneas con un 50% de carbonatos localizadas en Mongolia, en los yacimientos de Bayan Obo y en Estados Unidos, en Mountain Pass; 2) rocas ígneas alcalinas como las que prevalecen en Lovozero, Rusia en un yacimiento de sienitas nefelínicas; 3) arcillas lateríticas abundantes en el sureste de China con explotaciones de más de 250 yacimientos; y, 4) depósitos de monacitas hallados en Matamulas en Ciudad Real, España.
La economía del presente, pero esencialmente la del futuro inmediato, dependerá en buena medida de las tierras raras eso lo saben bien las empresas dedicadas a la tecnología; las nuevas tecnologías y las tecnologías digitales. Eso lo sabe de sobra Elon Musk.
Hasta el momento, China lidera la producción mundial de óxidos de tierras raras, estimada en 168 mil toneladas métricas (TM) anuales. Los planes quinquenales incluyen el aceleramiento del ritmo de exploración y de producción de dichos minerales.
El Observatorio de la Complejidad Económica (OEC, por sus siglas en inglés) indica que en 1993, China producía el 38% de la producción mundial de tierras raras, seguido por Estados Unidos con el 33%; el 12% de Australia y el 5% de Malasia e India, respectivamente. Sin embargo, a partir de 2010, la economía china ha despegado de forma relevante al tal punto que se ha convertido en la principal productora y exportadora aunque con el gobierno de Xi Jinping ha ido limitándose cada vez más la cantidad de tierras raras permitidas para exportar porque están dándole prioridad a su acumulación.
A COLACIÓN
La competencia por poseerlas (las tierras raras) genera crecientes roces inevitables: “Las tensiones en curso entre Estados Unidos y China, junto con otros factores sociopolíticos, están afectando las perspectivas de inversión en tierras raras. Dado que China es, con mucho, el mayor productor mundial de materiales, la tensa relación entre los países está llamando la atención sobre la interrupción de la cadena de suministro global en la industria de las tierras raras”.
Si China es el líder en producción y exportación, la economía norteamericana es un importante importador de tierras raras; por ende, está resintiendo todo la inestabilidad global en los mercados provocada primero, por la pandemia y segundo, por la invasión de Rusia a Ucrania.
Hay mucha tensión derivada de esta posición porque el presidente Donald Trump y sus lobbistas saben bien cuáles son las debilidades estratégicas de su nación. Y, para conservar la supremacía, les hará falta más que seguir bombardeando países.
Si bien China ostenta la supremacía en los minerales raros, hay otros actores que terminarán sumados a la competencia; al respecto, un análisis de The Brookings Institution avizora el futuro en el renglón de la producción de estos preciados minerales y África brilla de forma importante.
¿Les suena de algo? Ya Rusia y China llevan tiempo poniendo sus pies en África mientras la miopía europea da un paso atrás en el continente al que ve más como a un vecino incómodo que como a un potencial socio económico.
Al final, este mundo lo dominará el país o países que posean los recursos necesarios para que la tecnología, junto con la Intelilgencia Artificial, puedan seguir expandiéndose.
