Amenazas claras…

“Los ojos del mundo están puestos en México” es la frase de impacto que nuevamente nos están vendiendo los publicistas tanto del gobierno como de la iniciativa privada por los 13 partidos del fútbol que se jugarán en la CDMX, Guadalajara y la Ciudad Regia, Monterrey.
En total serán 13 partidos del Mundial 2026 en el país, aunque serán sede de 10 partidos de fase de grupos y 3 de eliminación directa, incluyendo el juego inaugural el jueves 11 entre México y Sudáfrica.
Pese a la publicidad de ser los mejores anfitriones, dar la mejor cara, mostrar lo excelentes que podemos ser en el país azteca, existe brotes de violencia en determinados sectores sociales por diversas inconformidades, al grado que los vecinos del norte siguen emitiendo alertas de inseguridad en el territorio mundialista.
Quizá la mayor amenaza sean las convocatorias de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que, por su carácter decididamente aguerrido, anuncian con anticipación los bloques para impedir el paso de la afición al Estadio Banorte, antes Azteca, y conste que desde el 1 de junio anunciaron acciones para negociar con el gobierno, aunque se infiere les han dado ‘atolito con el dedo’.
No se dice en ningún foro, pero los visitantes extranjeros llegan con el temor a la delincuencia organizada por probables extorsiones, secuestros, ‘levantones’ y hasta de balas perdidas de las que suelen haber víctimas.
Un problema más: La Asociación de propietarios de Palcos y Plateas del Estadio, insisten en “Nos sentamos o no hay partido inaugural”, porque está viva la amenaza de bloquear el Azteca, cuando el conflicto entre propietarios y la administración del inmueble escaló a un nuevo nivel.
La asociación advirtió que podrían promover movilizaciones para impedir el arranque del torneo si consideran que continúan violándose sus derechos adquiridos por contrato. La controversia enfrenta a los palcohabientes con Grupo Ollamani, propietario del estadio y vinculado a Televisa.
Aunque un juez ordenó restablecer medidas cautelares a favor de los propietarios, éstos consideran que las resoluciones no han sido cumplidas en su totalidad, desde el mismo momento en que los titulares señalan restricciones como: no poder comercializar o transferir sus boletos, prohibición de ingresar alimentos y bebidas, falta de acceso a estacionamientos, y haber recibido solo una parte de los boletos correspondientes.
Sin embargo, la empresa administradora del inmueble ofreció a la venta paquetes de servicios con precios que van entre 123 mil 499 y 261 mil 652 pesos, por botanas y cierto tipo de bebidas.
Se ha insistido en dialogar con Emilio Azcárraga, aunque “Llevamos más de un año intentando el diálogo y no hemos recibido más que agresiones. Hoy hacemos un nuevo llamado que nos sentemos a platicar, de lo contrario, estamos dispuestos inclusive a movilizar gente para que no se lleve a cabo el primer juego del Mundial”.
Los problemas del Mundial de Fútbol 2026 no son exclusivos de este México Nuestro, porque medios informativos de los vecinos del norte, publican que los trabajadores del SOFI STADIUM buscan un aumento salarial y un acuerdo con Migración para evitar las redadas migratorias para poder desactivar la amenaza de huelga antes del Mundial.
Algunas fuentes periodísticas aceptan ya se firmó un pacto provisional con Legends Global sobre las alzas de remuneraciones, límites a la tercerización y resguardos ante operativos migratorios.
La agrupación representa a dos mil trabajadores del Estadio, entre camareros, meseros, cocineros y lavaplatos quienes anunciaron este martes el acuerdo provisional y señalaron el miércoles para la votación prevista para ratificarlo.
Y en nuestro país… el gobierno de Claudia Sheinbaum sigue planteando la instalación de mesas de negociaciones, no agresión y libertad de manifestar sus inconformidades.