• La influencia de Claudia y de Morena en América del Sur se fracturan
• Se espera una mayor presión de Trump hacia México
• El ‘efecto’ Colombia, dura lección para la izquierda mexicana
• El dilema de Arnulfo: imponerse o negociar
Con el avance de la derecha en varios países latinoamericanos, la izquierda se repliega aún más con el proceso electoral del domingo en Colombia, en donde el abogado derechista y conservador, Abelardo de la Espriella obtiene la victoria en una complicada jornada que le da el triunfo con el 49,7% de los votos, contra un 48.5% de su opositor, el izquierdista Iván Cepeda.
Esta victoria de la derecha deja fuera de la jugada política a Gustavo Petro en esa región del continente, y mientras la derecha conservadora crece, la izquierda moderada del continente busca refugio en sus aliados de Cuba, de Brasil, y en los ideales de la 4T de Morena en México.
Sin embargo, la inevitable derrota de Cepeda y de Petro es un duro golpe para la izquierda mexicana porque uno de sus más importantes aliados de la izquierda latinoamericana pierde su soporte político y modifica el mapa geopolítico que permitía a Morena incidir e intervenir en la política izquierdista del sur del continente.
El triunfo en Colombia de la derecha conservadora golpea la ideología de Morena, y su influencia en los países que eran de izquierda se ve aislada en lo ideológico, por lo que se espera que la política conservadora de Donald Trump sea más dura contra México en términos diplomáticos, de seguridad y comerciales, ante la cercanía de los comicios intermedios en la Unión Americana, y por la revisión del Tratado Comercial (TMec) que Trump desdeña con frecuencia.
Con este incierto panorama para la izquierda latinoamericana, el proyecto político expansionista e intervencionista que Morena buscaba consolidar en el sur del continente, se ve seriamente afectado y frustrado por la constante pérdida de sus aliados en países que han volteado hacia la derecha en una región que era de suma importancia para Morena.
La derrota de Cepeda, y de Petro en Colombia, pone de manifiesto un inevitable aislamiento político regional de la presidenta Claudia Sheinbaum en el plano externo, mientras que en el interno el evidente y temprano desgaste político del gobierno de la presidenta de México coloca a Morena y a la 4T en una situación difícil al tener menos contrapesos contra la política del presidente Trump.
Visto así el panorama geopolítico regional, el gobierno de la presidenta Sheinbaum se verá más aislado, con menos posibilidades de negociación con Estados Unidos, y con la posibilidad de endurecer más su política exterior con los demás países no afines a su proyecto, aunque su prioridad inmediata ya no será voltear hacia el sur, sino que ahora lo tendrá que hacer hacia el norte con una posible renegociación de la agenda bilateral con Estados Unidos, y más con la negociación del tratado comercial con Estados Unidos y con el TMec.
Ahora, lo quiera o no, la presidenta de México tendrá que modificar su estrategia política y económica con la aplicación de un pragmatismo político que no desea pero que tampoco podrá evitar.
Por encima de lo ideológico y lo moral, tendrá que darle prioridad a lo práctico, a lo eficaz y a lo que realmente funciona para darle estabilidad a una sociedad dividida en lo ideológico, y certidumbre a empresarios que aun dudan en invertir sus capitales en un país golpeado por la inseguridad, por la corrupción, y por una agenda fiscal endurecida en lo recaudatorio.
El triunfo de la derecha en Colombia rompe las alianzas estratégicas de Morena con América del Sur, trunca el posible liderazgo latinoamericano que buscaba la presidenta Sheinbaum con los gobiernos de izquierda, y desgasta aún más a Morena con una menor popularidad en cuanto a gebernanza y en cuanto a mantener intacta la base popular que sustenta el proyecto de la 4T.
El ejemplo de Colombia es el caso más evidente del desgaste político e ideológico de una izquierda que no supo conservar su popularidad al considerar que todo lo iba a ganar como si tuviera un cheque en blanco, lo que en sí ya es un serio riesgo que deben considerar la presidenta Sheinbaum y Morena, porque la popularidad se acaba y los electores pueden hartarse de un populismo que va más hacia lo ideológico que hacia lo práctico.
Las elecciones del 2027 en México están muy cercanas y Colombia puede ser un termómetro de lo que pudiera ocurrir en México en las elecciones del próximo año en donde las posibilidades de la derecha podrían arrebatarle a Morena de cinco a 7 gubernaturas.
Y si Morena se sigue desgastando en lo político, con promesas sin cumplir, con más inseguridad, con una narrativa que no embone con lo real, un hartazgo social similar al de Colombia pudiera ocurrir en las elecciones del 2030, y el ejemplo lo han puesto los gobiernos de izquierda de América Latina que han fracasado por anteponer al pragmatismo político un populismo ideológico que polarizó a los ciudadanos y quebró a las instituciones autónomas.
¿El modelo colombiano se repetirá en México?, La última palabra la tiene usted amigo lector.
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En Tamaulipas ocurre algo inusitado en el terreno educativo. Resulta que el sempiterno dirigente en Tamaulipas de la Sección 30 del Snte, Arnulfo Rodríguez, conserva aún su poder de decisión y de mando, no solo ante el magisterio sino también en el terreno político y administrativo de algunos municipios de la entidad.
Resulta que este personaje no se mide en ambiciones, ya que ahora, ante la cercanía del proceso electoral 2026/2027, juega al ajedrez político imponiendo a sus alfiles en diversos cargos tanto del magisterio como de algunos municipios como el de Nuevo Laredo.
Cómo se explica usted que el 5 de junio de este año acudiera a la toma de posesión de la jefatura del Crede en Nuevo Laredo, a la que llevó al secretario de educación en Tamaulipas, como si el nuevo jefe, Joaquín Medina Ontiveros fuese un importante funcionario estatal.
A Medina lo impuso Arnulfo en la dirección de educación municipal momentáneamente para afianzar los lazos del sindicato con el gobierno municipal y apoderarse de la secretaría de educación en la ciudad, pero le estorbaba el titular Juan Ángel Martínez, a quien logró sacar para colocar en dicho cargo, tal vez, al ex titular del Crede, César Bolaños, a quien veremos posiblemente acomodado como enlace de Arnulfo con el gobierno municipal.
Estos movimientos no son casuales ni gratuitos, son movimientos de un ajedrez político que Arnulfo sabe manejar muy bien para conservar su control dentro del magisterio, y su poder en la entidad, ya que es capaz de paralizar al magisterio como presión ante demandas que solicite al gobierno estatal.
La imposición de Joaquín Medina en el Crede tiene vistos electoreros porque este personaje es muy cercano a Arnulfo al haber pertenecido a la estructura sindical de la sección 30 como secretario de organización zona norte, y lo puso a manera de equilibrar las fuerzas dispersas que aún existen dentro del sindicato, con el gobierno estatal, y negociar cargos políticos y administrativos para las elecciones del próximo año bajo un lema que le ha funcionado muy bien, y que es el de la ‘unidad sindical’, que no es otra cosa más que control total del magisterio tamaulipeco.
Sin embargo, pese a su enorme poder e influencia, Arnulfo está perdiendo poder de convocatoria en el magisterio, por lo que su cercanía con el dirigente nacional, Alfonso Cepeda Salas es de conveniencia porque el senador Cepeda es tan fuerte que busca desplazar a Arnulfo y apoderarse del control territorial de la sección 30, lo que obliga al líder tamaulipeco a negociar con su secretario nacional o perder la sección 30 ante una eventual imposición del dirigente nacional.
Por lo pronto ya vimos la caída de Juan Ángel Martínez de la secretaría de educación municipal, así como la imposición de Joaquín Medina en el Crede.
¿Será posible la caída de Arnulfo, o seguirá conservando su influencia en Tamaulipas?
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Hasta mañana
